Un pez muerto yace medio descompuesto en la orilla. Podría presagiar muchos más. Los expertos medioambientales advierten de que el contenido de oxígeno en el lago Velence es demasiado bajo. Pronto, cada vez más peces podrían asfixiarse.
Temperaturas alrededor de 40 grados y sin casi lluvias: la sequía actual ha dejado su huella en el tercer lago natural más grande de Hungría. El nivel del agua en Agard, en la orilla sur del lago Velence, lleva registrándose desde 1933. Hasta ahora, el valor histórico más bajo allí fue de 53 centímetros, medido en septiembre de 2022.
Hasta el 4 de agosto de 2026, el nivel era de 29 centímetros. Mientras no llueva y siga haciendo tanto calor, el nivel seguirá bajando día a día, de media entre medio centímetro y un centímetro. El lago ya ha retrocedido decenas de metros.
El suelo se cuartea y los juncos, hábitat para numerosas especies de aves, se resienten. Hay un zumbido constante. Las moscas y otros insectos, así como las bacterias, se encargan de descomponer lo que deja el retroceso del agua.
Acordonamiento en lugar de bañistas
La falta de agua no solo está cambiando el lago Velence, sino toda la región. Es un destino muy popular a solo 50 km de Budapest, la capital húngara, y se considera menos concurrido que el vecino Lago Balatón. Pero ahora casi no hay visitantes.
El agua que queda tiene un color marrón verdoso y huele un poco a podrido. "Prohibido nadar", advierte un cartel en letras rojas, que ha sido clavado en la playa de arena del paseo. El acceso al lago está bloqueado con cinta amarilla. El baño está prohibido en cinco lugares desde el 23 de julio. Solo cuando la calidad del agua mejore se podrá reabrir la playa, advierte la administración municipal de Velence.
Desastre para el turismo
Para la gente alrededor del lago, que vive del turismo, el nivel actual del agua representa un desastre. Solo una familia se ha aventurado a ir al balneario norte. Y no para nadar, sino para tomar el sol. Solo un quiosco está abierto: una mujer vende lángos, un pan frito húngaro, así como helados y limonada. El tobogán acuático, oxidado y que ya ni siquiera llega al agua, no se ha usado en años, dice. Necesita una renovación. "¿Pero con qué dinero, cuando vienen cada vez menos turistas?", pregunta.
Los campamentos y las casas de vacaciones parecen desiertos, muchas tiendas están cerradas. Peggy Barath vende helados a los transeúntes en una heladería del paseo marítimo de Velence. "Siempre hemos tenido muchos turistas aquí", dice. "De la RDA, la República Checa, los Países Bajos...", enumera. Pero en los últimos años ha habido cada vez menos. "Debido a la mala situación del agua", explica. La heladería depende ahora, más que los bañistas, de los turistas que llegan a montar en bicicleta.
No hay solución a largo plazo
"La orilla del lago ha sido objeto de importantes obras de construcción en los últimos 15 años", señala Zoltan Kun, presidente de la Asociación de Grandes Lagos y Humedales de Hungría, a DW. "La Autoridad de Gestión del Agua se ha centrado en drenar rápidamente el exceso de agua de la región, en lugar de almacenarla utilizando soluciones casi naturales", lamenta. "Y la agricultura ha destruido nuestros suelos, que también pueden almacenar menos agua como resultado". Todo esto lo hace más vulnerable a las sequías.
No es la primera vez que el lago Velence se seca. Cuando amenazaba con desaparecer a principios de los años 90, se reabasteció con agua de diversas otras fuentes. Eso era caro y llevaba mucho tiempo. Los expertos exigen que hoy se alcance una solución más permanente, ya que se esperan más sequías debido al cambio climático.
Por ejemplo, los embalses de Zamolyi y Patkai podrían rehabilitarse para que el agua pueda almacenarse allí durante los periodos de lluvia. En periodos de sequía, esta podía descargarse en el lago Velence. Sin embargo, no se ha hecho nada hasta ahora. En 2021, el gobierno bajo el entonces primer ministro Viktor Orbán rechazó un amplio programa de inversión para el lago, argumentando que era demasiado caro. Sin embargo, sí había dinero para otras inversiones.
Nuevo centro de remo con bajas aguas
Aunque desde hace tiempo está claro que el agua en el lago Velence baja a un nivel crítico en verano y otoño, se construyó un nuevo centro de alto rendimiento para piragüismo en la costa norte entre 2021 y 2024, bajo el gobierno de Orbán. Esto costó unos 140 millones de euros de fondos públicos.
El Campeonato Mundial Universitario de Piragüismo iba a celebrarse en agosto en ese lago. Iba a ser el primer gran evento en las recién construidas instalaciones, pero debido a los niveles de agua persistentemente bajos, se trasladó a Szeged, en el sur de Hungría. Por el momento, la instalación en el lago Velence no es más que un costoso centro de entrenamiento.
Central nuclear parada
La actual ola de calor también afecta al resto de Hungría. El nivel del Danubio ha bajado drásticamente. Frente a la Isla Margarita, en el centro de Budapest, el río ha retrocedido tanto que grandes partes de su lecho permanecen secas. Turistas y locales disfrutan de la vista inusual y hacen fotos en un banco de arena que se ha formado frente a la isla.
Pero el bajo caudal tiene consecuencias. El tráfico marítimo se ha detenido casi por completo. Y la central nuclear de Paks, situada a unos 100 km río abajo ya no puede refrigerarse con agua del Danubio. La producción, que normalmente cubre la mitad del consumo eléctrico de Hungría, se ha detenido este domingo por primera vez en su historia.
"Todos estamos en una crisis que está fuera de nuestro control y que nos está poniendo a prueba", declaró el primer ministro húngaro, Péter Magyar, en una rueda de prensa conjunta con la presidenta interina Agnes Forsthoffer, el lunes (03.08.2026). Hungría se enfrenta ahora a los cinco días más críticos del verano de 2026. Magyar ha pedido ayuda a la población húngara para ahorrar electricidad. Muchas empresas lo están haciendo.
La iluminación pública se reduce y los trenes de mercancías no circulan por la tarde. Sin embargo, el problema no está próximo a terminar, ni para el lago Velence, ni para el Danubio, ni para el suministro eléctrico húngaro: en los próximos días, se esperan temperaturas superiores a los 40 grados.
(lgc/cp)

