Cuando Josep Masalles tenía 17 años, quedó fascinado al presenciar un eclipse parcial de Sol sobre Barcelona, la ciudad del noreste de España donde vive. Aquel momento despertó una pasión que marcaría toda su vida y lo llevaría a recorrer el mundo. En los 53 años transcurridos desde entonces, ha observado 43 eclipses, entre ellos 22 eclipses solares totales.
"La belleza de un eclipse es incomparable", dijo Masalles a DW en la sede de la Sociedad Astronómica de Barcelona (ASTER), de la que es presidente. "Para mí, también ha sido una forma de viajar, de conocer otras sociedades y culturas, y de encontrarme con otros astrónomos".
Ahora, Masalles y otros especialistas se preparan para un inusual trío de eclipses solares que atravesará España y el norte de África —Marruecos, Argelia, Túnez y Egipto—, entre agosto de 2026 y enero de 2028.
Qué se puede esperar del trío de eclipses solares
El 12 de agosto de 2026, un eclipse total recorrerá España desde Galicia, en el noroeste, hasta las Islas Baleares, en el este, y también será visible desde Groenlandia y el extremo occidental de Islandia.
Un segundo eclipse total tendrá lugar el 2 de agosto de 2027 y podrá verse desde el extremo sur de España, el norte de África y partes de Oriente Medio.
Finalmente, en enero de 2028, un eclipse anular cruzará España de suroeste a noreste.
Durante un eclipse anular, la Luna está demasiado lejos de la Tierra como para cubrir por completo el Sol. Por eso no se trata de un eclipse total, aunque sí produce el característico "anillo de fuego", en el que solo queda visible el borde exterior del Sol.
Cada año se producen entre dos y tres eclipses solares. Sin embargo, la mayoría ocurren sobre los océanos o en regiones poco pobladas del planeta. Los eclipses solares totales suelen registrarse apenas cada 18 meses.
Un eclipse solar total ocurre cuando la Luna bloquea completamente la luz del Sol y proyecta una región de oscuridad sobre la Tierra.
Que España pueda contemplar tres eclipses solares —dos de ellos totales— en aproximadamente un año y medio es algo excepcional, explicó Sandra Benítez Herrera, responsable de Comunicación Científica y Educación de la Agencia Espacial Europea (ESA).
"Esto es realmente muy, muy inusual", afirmó Benítez Herrera. "La configuración del sistema Sol-Tierra-Luna y la inclinación de las órbitas han permitido que España tenga este trío de eclipses".
La península ibérica no presencia un eclipse total desde 1912 y, tras el de 2027, el próximo que atravesará alguna parte de Europa no llegará hasta 2053.
En el momento de la "totalidad", cuando la Luna cubre por completo el Sol, el cielo se oscurece y las capas exteriores de la atmósfera solar, conocidas como la corona, se vuelven visibles a simple vista.
La totalidad suele durar apenas unos minutos, pero un eclipse solar "no deja indiferente a nadie", aseguró Masalles. "Ante esa belleza, ante la grandeza del universo, también uno siente lo pequeño que es nuestro planeta y lo inmenso que es el universo".
Un eclipse solar total, un "momento mágico"
Los eclipses totales permiten a la comunidad científica estudiar la corona solar —la atmósfera del Sol— y sus efectos sobre la Tierra. Este campo de investigación, conocido como meteorología espacial, ha adquirido cada vez más importancia a medida que dependemos más de los satélites para las comunicaciones, las transacciones financieras y la observación de la Tierra con fines como el monitoreo del cambio climático.
La meteorología espacial incluye los vientos y las tormentas solares, capaces de afectar esos satélites e incluso las redes eléctricas terrestres.
Al combinar datos obtenidos desde observatorios en la Tierra con los recopilados por sondas espaciales, como la misión Proba-3 de la ESA, que genera eclipses solares artificiales en el espacio, o el Solar Orbiter, los científicos esperan calcular mejor los riesgos asociados a la meteorología espacial.
Pero, quizás, el mayor impacto de los eclipses solares en la vida cotidiana sea educativo. Inspiran a millones de personas a interesarse por la astronomía y otras ramas de la ciencia.
"Incluso los pueblos más pequeños están deseando recibir visitantes, organizar encuentros de observación y celebraciones con música y conciertos", señaló Benítez.
A lo largo de la trayectoria del eclipse de este agosto se celebrarán cientos de eventos públicos en toda España. Incluso varios meses antes del primero de los tres eclipses ya era evidente el entusiasmo de la comunidad científica por compartir este acontecimiento.
"He visto a personas llorar. He visto a personas reír. He visto a personas hacer cosas extrañas porque es un momento muy mágico", dijo Valentín Juan Martínez Pillet, director del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), la mayor institución astronómica de España.
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