Un amplio malestar se instaló en el fútbol femenino europeo tras la sentencia contra un árbitro acusado de grabar de forma clandestina a jugadoras del SCR Altach mientras se duchaban en el Cashpoint Arena, en Austria.
El tribunal regional de Feldkirch lo condenó a siete meses de prisión en suspenso, además de una multa de 1.200 euros y el pago de 625 euros de compensación a cada una de las 30 futbolistas afectadas, entre quienes había menores de edad.
La decisión judicial generó indignación entre las víctimas y reavivó el debate sobre la seguridad y resguardo de las deportistas en espacios que se consideran protegidos.
La investigación estableció que el material fue obtenido de manera ilegal en dependencias del equipo femenino, incluyendo vestuarios, gimnasio y duchas. No obstante, la pena no fue mayor, ya que no se logró acreditar que los registros fueran difundidos a terceros, circunstancia que el tribunal consideró como atenuante.
El imputado, quien mantuvo vínculos laborales con el club entre 2020 y 2025, aceptó la resolución y entregó disculpas públicas. “Quisiera expresar mi solidaridad con todas las afectadas y disculparme por mis acciones”, manifestó al abandonar el tribunal.
Pese a ello, el fiscal del caso se encuentra evaluando la posibilidad de presentar una apelación.