El fraude comienza antes de que la víctima reciba una llamada: los delincuentes utilizan datos personales para bloquear intencionalmente su acceso al banco y luego se hacen pasar por ejecutivos que ofrecen solucionar el problema. Como la cuenta realmente está bloqueada, el engaño resulta mucho más creíble. ¿Cómo actuar y qué información nunca se debe entregar?
Las estafas bancarias suman una nueva modalidad que aprovecha una situación especialmente desconcertante: una persona intenta ingresar a su banco y descubre que el acceso está efectivamente bloqueado, pese a no haber realizado ninguna acción que lo explique.
El mecanismo comienza cuando los delincuentes utilizan información personal, como el RUT de la víctima, para realizar reiterados intentos fallidos de acceso y así provocar el bloqueo preventivo de la cuenta. Posteriormente, la contactan haciéndose pasar por ejecutivo del área de seguridad del banco, le advierten que existe un problema y le ofrecen ayuda para recuperar el acceso.
La diferencia con otros fraudes radica precisamente en que, cuando se produce el contacto, parte de lo que afirma el supuesto ejecutivo es real. La víctima puede comprobar que no logra ingresar a su cuenta, lo que aumenta las posibilidades de que confíe en quien aparece ofreciendo una solución.
“Lo peligroso de esta modalidad es que el delincuente no necesita convencer a la víctima de que existe un problema: primero lo provoca y después aparece ofreciendo la solución. Cuando la persona comprueba que su acceso está efectivamente bloqueado, puede bajar naturalmente sus defensas”, explica César Alcacibar, experto en ciberseguridad y fundador de vZion Cloud.
El código que llega al celular puede ser la verdadera llave
Una vez establecido el contacto, el objetivo de los delincuentes es obtener información que les permita avanzar en la recuperación o modificación de las credenciales bancarias. En ese momento, los códigos de verificación enviados por SMS, correo electrónico o aplicaciones de autenticación se convierten en datos especialmente sensibles.
“Un código de verificación es personal y temporal, pero eso no significa que sea menos importante que una contraseña. Si llega un código que la persona nunca solicitó, debe interpretarlo como una señal de alerta. Nadie debería entregarlo por teléfono, WhatsApp, correo electrónico ni por ningún otro canal”, advierte Alcacibar.
El especialista agrega que uno de los errores más frecuentes frente a estas situaciones es actuar apresuradamente por temor a perder dinero. La urgencia, el miedo y la supuesta necesidad de resolver el bloqueo de inmediato forman parte de la estrategia de manipulación utilizada por los estafadores.
¿Qué hacer si tu cuenta aparece bloqueada sin explicación?
Si una persona descubre que su acceso bancario está bloqueado y luego recibe una llamada relacionada con el problema, la recomendación es no realizar ninguna gestión mediante ese contacto, aunque quien llama conozca su nombre, RUT, banco u otros antecedentes personales.
Lo primero es cortar la comunicación y contactar directamente a la institución financiera a través de su aplicación, sitio web oficial o número de atención publicado por el propio banco. Tampoco se deben abrir enlaces enviados por SMS, WhatsApp o correo electrónico para supuestamente desbloquear la cuenta.
Además, se recomienda:
- Nunca entregar códigos de verificación, claves, coordenadas, PIN ni otras credenciales.
- Si se recibe un código que no fue solicitado, no utilizarlo ni compartirlo.
- Revisar los movimientos y dispositivos asociados a la cuenta una vez recuperado el acceso.
- Cambiar las credenciales si existe la sospecha de que alguna información pudo verse comprometida.
- Contactar inmediatamente al banco si se entregaron datos o códigos durante una llamada sospechosa.
“Que una persona conozca nuestro RUT, teléfono o incluso el banco que utilizamos no demuestra que sea un ejecutivo legítimo. Actualmente, parte de esa información puede obtenerse mediante filtraciones, bases de datos o exposición digital. La verificación siempre debe hacerse en sentido contrario: es el usuario quien debe cortar el contacto y acudir, por iniciativa propia, a los canales oficiales”, concluye César Alcacibar

