La esponja para lavar platos es uno de los objetos más transversales en los hogares del mundo. Absorben el jabón y tienen la suficiente abrasividad para poder limpiar cualquier rastro indeseado de comida en nuestros platos.
Se trata de un implemento de uso diario, por lo tanto, es esencial saber cada cuánto debemos cambiarla. A pesar de que está en permanente contacto con el jabón, esto no significa que se "limpie sola". Por el contrario, su alta capacidad de absorción, junto a su temperatura y humedad, la hacen un lugar propicio para el crecimiento de microorganismos.
Campylobacter, Salmonella, Staphylococcus, E. coli, y Listeria son algunas de los patógenos que pueden crecer con facilidad en las esponjas.
Los métodos recomendados para limpiar tu esponja
El Departamento de Investigación Agrícola de Estados Unidos recomienda dos métodos infalibles: echar la esponja en el microondas o en el lavavajillas. Según la institución, estas técnicas remueven más del 99,9% de las bacterias.
Importante: si vas a usar el microondas, asegúrate primero de que la esponja no tenga ninguna fibra metálica. Algunas esponjas las tienen en el panel verde, así que, si ese es el caso, descarta este método por completo.
Si la esponja no tiene fibras metálicas, humedécela bien antes de introducirla para evitar que se incendie, y déjala en el microondas entre dos y tres minutos.
Si prefieres el lavavajillas, colócala en el compartimento superior y selecciona el ciclo de sanitización o de "secado caliente".
Si ninguno de estos métodos está disponible en tu hogar, la Universidad Estatal de Michigan propone una alternativa: en un recipiente, mezcla ¼ de cucharadita de cloro —con una concentración del 8,25% de hipoclorito de sodio para que sea seguro— y 950 ml de agua tibia. Evita usar agua caliente, ya que puede generar vapores tóxicos. Sumerge la esponja en la mezcla durante un minuto. También puedes aplicar esta técnica directamente en el fregadero después de lavar los platos, usando una cucharadita de cloro por cada 3,75 litros de agua tibia.
¿Cada cuánto reemplazar la esponja?
Incluso si la cuidamos mucho, ninguna esponja es eterna. El consejo oficial es que se debe cambiar la esponja semanalmente para eliminar cualquier tipo de riesgo, y como máximo cada 15 días. Este periodo está definido por distintos estudios, pero este periodo puede variar según los usos y cuidados que se les den.