Las esperanzas de encontrar sobrevivientes del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia esta semana disminuyen a medida que los equipos de rescate agotan la llamada "ventana de oro" de 72 horas y comienzan a concentrarse en la remoción de escombros.
El sismo dejó 281 muertos, 379 desaparecidos y 3.971 heridos, según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres. En Cali, una de las ciudades más afectadas, continúan nueve operativos de búsqueda, mientras las autoridades pidieron silencio en las zonas de rescate para detectar posibles señales de vida.
El director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, David Santiago Tamayo, aseguró que las labores continuarán pese a la disminución de las probabilidades de hallar personas con vida.
"La prioridad nuestra es seguir en la búsqueda de las personas que están atrapadas en esos escombros", sostuvo.
El Servicio Geológico Colombiano informó además que se han registrado 171 réplicas desde el terremoto, aumentando los riesgos para los equipos que trabajan entre estructuras inestables.
La emergencia también golpeó con fuerza a zonas alejadas de las grandes ciudades. En Buenaventura, algunas comunidades denunciaron demoras en la llegada de ayuda y falta de servicios básicos como agua y electricidad.
En total, el balance oficial registra 65.841 viviendas dañadas, 10.677 destruidas y 127 edificios colapsados. El Gobierno declaró el estado de emergencia económica y anunció recursos para la reconstrucción de hospitales, escuelas, viviendas e infraestructura afectada.
Con información de Reuters.

