La ciencia médica ha marcado un hito en 2025 y los primeros días de 2026 con la consolidación de nuevas terapias para los síntomas de la menopausia. La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) otorgó la aprobación a Lynkuet (elinzanetant), un fármaco desarrollado por Bayer que promete transformar la calidad de vida de millones de mujeres.
Este medicamento se suma a Veozah (fezolinetant) como las principales opciones no hormonalespara combatir los sofocos (bochornos), sudores nocturnos y trastornos del sueño.
Su relevancia radica en que ofrece una alternativa segura para pacientes con contraindicaciones médicas, como antecedentes de cáncer de mama o de ovario, o para aquellas que prefieren evitar la terapia de reemplazo hormonal tradicional.
¿Cómo funciona Lynkuet?
A diferencia de los tratamientos clásicos que suplen la caída de estrógenos, elinzanetant actúa sobre el hipotálamo, el centro regulador de la temperatura en el cerebro.
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Doble acción: Lynkuet destaca porque bloquea dos tipos de receptores cerebrales (neuroquinina 1 y 3), a diferencia de fármacos anteriores que solo actuaban sobre uno.
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Eficacia: Los estudios clínicos demostraron una reducción significativa en la frecuencia y gravedad de los síntomas en pocas semanas de uso.
“Contar con opciones no hormonales es tremendamente importante para quienes no son candidatas a terapias tradicionales”, señaló la Dra. JoAnn Manson, académica de la Facultad de Medicina de Harvard.
Efectos secundarios y precauciones
A pesar de su alta eficacia, el uso de elinzanetant requiere supervisión médica estricta debido a la posibilidad de efectos adversos. Entre los más comunes se encuentran dolor de cabeza, fatiga y dolor articular, los cuales, aunque generalmente leves, pueden afectar la calidad de vida de las usuarias.
El mayor cuidado se centra en la elevación de las enzimas hepáticas, por lo que se recomienda realizar pruebas de función hepática antes de iniciar el tratamiento y de manera periódica durante su uso. Por este motivo, los especialistas sugieren que las mujeres con enfermedades hepáticas conocidas consideren otras alternativas terapéuticas más seguras.