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Investigación asegura que aprender un segundo idioma puede fortalecer habilidades en estudiantes neurodivergentes

La evidencia internacional descarta que el bilingüismo sobrecargue a los estudiantes y destaca beneficios para niños con TDAH, autismo y dislexia.

TVN.cl

Lunes 15 de junio de 2026

La inclusión educativa ha avanzado de manera histórica en Chile.

De acuerdo con el último informe del Centro de Estudios del Ministerio de Educación (Mineduc), los estudiantes con necesidades educativas especiales (NEE) ya representan el 13,38% de la matrícula total del país, lo que se traduce en más de 473 mil niños y jóvenes integrados en el sistema escolar.

Aun así, en este camino todavía nos encontramos con algunos mitos y falsas creencias que, sin querer, limitan el tremendo potencial de los niños neurodivergentes. Uno de los temores más comunes entre los papás es pensar que diagnósticos como el TEA, el TDAH o la dislexia van a hacer imposible o muy difícil el aprendizaje de un segundo idioma.

Sin embargo, especialistas indican que, con el apoyo y las herramientas adecuadas, todos los estudiantes son capaces de abrirse al mundo a través del bilingüismo.

"Muchas familias llegan a las entrevistas con el temor de que aprender una segunda lengua genere una sobrecarga cognitiva o retrase el lenguaje nativo. Sin embargo, la evidencia científica actual demuestra exactamente lo contrario: la neurodivergencia no es un impedimento, sino una oportunidad de estimulación, y cada estudiante puede adquirir un nuevo idioma si se respetan sus fortalezas y ritmos. Para ello es clave considerar aspectos como distribución de la sala y uso de metodologías activas que despierten la curiosidad y promuevan un aprendizaje dinámico", señala Alejandra Rodríguez, Coordinadora del programa Bilingüe de la red de colegios Cognita.

Evidencia científica vs. Temores familiares

Frente a la preocupación de los padres, informes del British Council e investigaciones clínicas publicadas en PubMed Central (PMC) sugieren que la exposición a una segunda lengua no genera efectos negativos en el desarrollo cognitivo y podría asociarse a beneficios en procesos del lenguaje y la cognición, desafiando algunos mitos tradicionales:

●     Autismo sin retraso verbal: Estudios de la Universidad de Bangor demuestran que el bilingüismo no genera desventajas en el desarrollo de la lengua materna en niños con TEA. Al contrario, la evidencia científica confirma que hablar dos idiomas aporta una mayor flexibilidad comunicativa para adaptarse mejor a diferentes contextos sociales.

●     TDAH y funciones ejecutivas: El bilingüismo funciona como un entrenamiento cerebral constante que impacta positivamente en el TDAH. Según revisiones de la revista Neuropsychologia, alternar entre dos lenguas fortalece directamente la atención, la memoria de trabajo y el control inhibitorio, consolidando una base sólida de reserva cognitiva.

●     Dislexia y conciencia metalingüística: Aunque los procesos de lectoescritura pueden requerir tiempos de adquisición más flexibles, el bilingüismo abre puertas a niños con dificultades del aprendizaje al potenciar su conciencia metalingüística. Esta habilidad les permite comprender a fondo las estructuras del lenguaje y desarrollar estrategias compensatorias clave para procesarlo con mayor éxito.

Desde la experiencia en el aula, los especialistas señalan que el primer y más importante paso es confiar en el potencial único de cada estudiante y mirar su futuro con optimismo. Muchas veces, el miedo a lo desconocido pone barreras invisibles que no corresponden a la realidad de las verdades capacidades que se observan en niños, niñas y jóvenes en desarrollo.

"Lo importante es no asumir limitaciones antes de tiempo. Cuando existen expectativas altas, enfoques respetuosos y los apoyos correctos, los estudiantes suelen sorprender a sus propias familias demostrando capacidades que habían sido subestimadas", agrega Rodríguez de Cognita.

Los expertos coinciden en que el desafío de la educación chilena ya no es debatir si los estudiantes neurodivergentes son capaces o no de aprender inglés u otros idiomas, sino garantizar que los colegios adapten sus metodologías para ofrecerles las mismas oportunidades de desarrollo global que a cualquier otro estudiante.