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Geógrafa advierte una “tormenta perfecta” en la zona central: Estas son las áreas de mayor riesgo

La combinación de intensas precipitaciones, fuertes vientos, marejadas y alta marea podría provocar inundaciones costeras, reactivación de cauces y anegamientos en sectores históricamente vulnerables.

TVN.cl

Martes 14 de julio de 2026

La llegada de un río atmosférico a la zona central y centro norte del país podría generar una verdadera “tormenta perfecta”, debido a la coincidencia de distintos fenómenos meteorológicos y oceanográficos.

Así lo advirtió María Victoria Soto, geógrafa y académica del Departamento de Geografía de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, quien analizó los principales riesgos asociados al sistema frontal.

De acuerdo con la especialista en gestión del riesgo de desastres, las abundantes precipitaciones llegarán acompañadas de fuertes vientos, marejadas y un periodo de pleamar asociado al ciclo lunar.

Marejadas y alta marea: preocupación en la costa de Valparaíso

Uno de los escenarios más complejos podría registrarse en el borde costero de la región de Valparaíso, debido a la presencia de playas estrechas y sectores urbanos ubicados muy cerca del mar.

“Las olas podrían sobrepasar las barreras naturales, erosionar las playas e inundar las costaneras, especialmente en aquellos sectores donde la ocupación urbana se encuentra muy próxima al borde costero”, explicó Soto.

La combinación entre las marejadas y la pleamar podría dificultar, además, la evacuación natural de las aguas provenientes de las precipitaciones.

Riesgo de anegamientos en Santiago

Los efectos del sistema frontal no estarían limitados al litoral. Las precipitaciones intensas y consecutivas también podrían reactivar cuencas, cauces y zonas inundables de la Región Metropolitana.

Entre las áreas identificadas como vulnerables se encuentra la cuenca del Estero Lampa, cuyo lecho natural de inundación ha disminuido progresivamente debido al crecimiento urbano.

La geógrafa mencionó a Lampa, Batuco, Pudahuel y algunos sectores bajos de Colina como lugares que podrían presentar anegamientos por sus características geográficas.

“Estamos hablando de antiguos humedales y lagunas que fueron rellenados e impermeabilizados. Con precipitaciones de esta magnitud es muy probable que esos sistemas vuelvan a comportarse como originalmente lo hacían, favoreciendo el ascenso de las napas subterráneas y la formación de grandes espejos de agua”, señaló.

La académica recordó que una situación similar se registró durante las intensas lluvias de agosto de 2002, cuando amplias zonas volvieron temporalmente a su condición natural.

Experta apunta a la planificación territorial

Soto sostuvo que este tipo de eventos no debe considerarse necesariamente excepcional, sino que forma parte de la variabilidad climática del territorio chileno.

“No estamos frente a un escenario catastrófico ni inédito. Durante la megasequía estas situaciones fueron menos frecuentes, pero hoy estamos retornando a condiciones que forman parte de la variabilidad climática. Lo importante es comprender que estos escenarios seguirán ocurriendo y debemos estar preparados para enfrentarlos”, afirmó.

En ese sentido, aseguró que uno de los principales problemas es la falta de planificación territorial acorde con las características geográficas y geomorfológicas de cada zona.

Llamado a tomar medidas preventivas

Ante el sistema frontal, la especialista llamó a la ciudadanía a mantenerse informada mediante los canales oficiales y adoptar medidas de autocuidado.

Entre sus recomendaciones se encuentran revisar el estado de los canales y esteros cercanos a las viviendas, mantener despejadas las vías de evacuación de aguas lluvias y conocer los planes de emergencia de cada comuna.

También aconsejó que las personas que viven cerca de cauces naturales o en sectores históricamente inundables identifiquen previamente las zonas seguras establecidas por las autoridades.

“La principal herramienta sigue siendo el autocuidado. Es fundamental conocer el territorio donde vivimos, identificar si estamos en una zona de amenaza y saber cómo actuar si las condiciones se vuelven más complejas”, concluyó.