El temor de Julio César Largo de que algo le había pasado a su hija se materializó cuando ella no llegó a casa para celebrar el cumpleaños de su pequeño nieto, justo el día en que la tierra se estremeció con fuerza en una amplia región de Colombia.
El país sudamericano fue azotado el lunes por un terremoto de 7,4, el más poderoso en la historia reciente del país, y que hasta el momento deja al menos 250 personas muertas y cientos de heridos y desaparecidos.
Inicialmente el padre pensó que el terremoto había sorprendido a su hija Daniela, de 32 años, en el autobús rumbo a su casa en el municipio de Riosucio, en el departamento de Caldas. Pero pasaron las horas y no apareció.
"Yo sí dije que algo le había pasado, porque de alguna manera ella se hubiera comunicado con la familia y tampoco contestaba el teléfono", dijo Largo frente al edificio de alojamientos de bajo costo en el centro de Pereira en el que permanecía sepultada Daniela, en la misma calle del almacén de venta de muebles en el que trabajaba.

Largo y su esposa viajaron en busca de Daniela acompañados de un cartel con fotos al que varias personas reaccionaron confirmando que la habían visto la mañana del terremoto.
"Llegamos al ver que no llegó a nuestra casa justo el día en que cumplía 12 años el hijo de ella y teníamos previsto salir a celebrar todos a Manizales a un centro comercial", narró Largo a Reuters.
Daniela permaneció casi 38 horas bajo varias capas de concreto y hierros retorcidos del edificio de cuatro pisos que colapsó completamente, pero su rescate fue una casualidad mientras los brigadistas buscaban a un hombre que hasta el miércoles en la mañana permanecía bajo los escombros.
La labor de rescate se extendió durante 10 horas con docenas de expertos y medio centenar de voluntarios, debido a que Daniela permanecía atrapada por una puerta metálica que le estaba aprisionando un brazo impidiéndole salir.
Largo y los asistentes estallaron en aplausos y gritos de victoria cuando Daniela fue sacada por los rescatistas de entre los escombros y llevada en una camilla a una ambulancia que luego la llevó al hospital San Jorge.
"Es una tristeza que mi hija haya pasado por esto, pero también una alegría inmensa que sobrevivió, es un sentimiento para mí como cuando nació ella y además le da la oportunidad de que termine de criar a mi nieto", dijo entre lágrimas el emocionado padre.

