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Viernes 25 de septiembre de 2026

La calle como escenario: ¿dónde ensayan los artistas?

TVN.cl

En Chile, no todos los artistas tienen acceso a un teatro, una sala de ensayo o un estudio donde desarrollarse. Para muchos, la calle es el primer escenario, el lugar donde aprende a vencer los nervios, a conectar con el público y, muchas veces, a descubrir si eso que comenzó como un sueño puede transformarse en su profesión.

Las plazas, veredas, parques, incluso estaciones de metro se convierten diariamente en espacios de ensayo y presentación. Bailarines repitiendo una coreografía en una plaza y un malabarista practica una y otra vez buscando la perfección en su acto. La ciudad deja de ser solamente un lugar de tránsito y se transforma, por momentos, en un gran escenario abierto.

Pero esta realidad también plantea una pregunta: ¿por qué tantos artistas deben buscar en la calle el espacio para ensayar?

El arte necesita lugares donde pueda desarrollarse. Sin embargo, el acceso a salas de ensayo y espacios culturales no siempre es fácil, especialmente para quienes están comenzando. El costo de arrendar un lugar, la falta de infraestructura en algunos sectores y la desigual distribución de espacios culturales en el país hacen que la calle aparezca como una alternativa accesible.

Hay algo especial en encontrarse con expresiones artísticas durante la rutina de la semana, rompiendo lo cotidiano de la espera en un semáforo con malabares o agrupaciones de danza preparando un show que llena de música y colores nuestro día. El peatón no lo esperaba. Simplemente sucede y por unos minutos el día cambia.

Las artes escénicas tienen esa capacidad: transformar lo cotidiano en algo extraordinario. Cualquier lugar puede convertirse en escenario. Cuando la danza, el teatro y el circo salen a encontrarse con las personas, sacando risas y reflexiones, o simplemente invitándonos a contemplar, nos recuerda que el arte es necesario para alegrar el alma.

Sin embargo, convertir el espacio público en escenario también puede generar tensiones. El ruido, la ocupación de veredas o la utilización de determinados lugares pueden provocar conflictos con vecinos, comerciantes o peatones. Existe una mirada prejuiciosa sobre ver artistas en la calle. Asociándolo a la flojera por sobre la falta de espacios.

Ante este contexto, quizá el desafío está en encontrar una convivencia que permita que la expresión artística forme parte del paisaje urbano sin transformarse en una molestia permanente. Una ciudad que valore su cultura debería ofrecer espacios accesibles donde músicos, bailarines, actores y otros creadores puedan practicar, aprender y presentarse.

Las calles pueden ser un escenario extraordinario. Pero no deberían ser la única opción. Si un artista tiene que ensayar en una plaza porque no existe otro lugar al que pueda acceder, la calle deja de ser solamente una elección artística y se convierte también en el reflejo de una carencia.

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