Durante los meses de temperaturas bajas, la piel se sienta más seca, tirante y roja debido al frío. Según expertos este causa que los vasos sanguíneos de la piel se contraigan disminuyendo la irrigación. Esto causa que no llegue suficiente oxigeno ni nutrientes a las células de la epidermis, dejando un aspecto apagado.
Para evitar este problema, se deben concentrar los esfuerzos en hidratar la piel para formar una barrera protectora contra estos efectos. Por eso te dejamos algunas mascarillas que puedes preparar con ingredientes caseros.
PARA PIELES SECAS
Se suele sentir irritada y tirante, con el frío suele enrojecerse mucho. Para hidratarla lo mejor es una mascarilla de palta y aceite de oliva. Usa la mitad de una palta madura sin cáscara, la puedes moler con un tenedor o una licuadora para que quede como una pasta, luego agrega unas gotitas de aceite de oliva. Déjala actuar por 15 minutos y retira con agua tibia.
PARA PIELES GRASAS
La deshidratación que producen los meses fríos pueden producir el evento contrario, el exceso de sebo. Para evitar esto tu aliado es el huevo, usa sólo la clara y combínalo con una cucharada de avena. Aplícala por 10 minutos, luego usa tus manos para frotar suavemente con movimientos circulares por 1 a 2 minutos y retira con una toalla húmeda con cuidado.
PARA PIELES MIXTAS
Suelen tener exceso de sebo en la nariz, frente y mentón, pero es seca en las mejillas. Para hidratarla, toma un plátano y aplástalo con un tenedor, luego usa una brocha limpia para aplicar en la cara. Deja que repose por 20 minutos y luego retira con agua tibia. Si tu piel está muy irritada, puedes agregar yogur natural, sin azúcar o endulzante.
Estas mascarillas se pueden aplicar de una a dos veces a la semana, pero sin dejar de lado una correcta rutina de limpieza, tonificación y exfoliación.