Mucho antes de convertirse en el primer tenista chileno en alcanzar el número 1 del mundo, Marcelo “Chino” Ríos tuvo una inesperada aparición en las páginas de la revista Barrabases, publicación que durante décadas acompañó a varias generaciones de fanáticos del deporte nacional.
La historia ocurrió en 1994, cuando la revista publicó su edición número 105 y fue recordada por El Diario de Antofagasta. A diferencia de la habitual sección “Un caso ejemplar”, también conocida como “Una vida ejemplar”, dedicada principalmente a destacar a reconocidos futbolistas nacionales, aquella vez se hizo una excepción para entrevistar a un joven Marcelo Ríos.
En ese entonces, el tenista todavía estaba lejos de alcanzar los grandes escenarios internacionales y tenía metas mucho más modestas que las que posteriormente conseguiría. Consultado por sus aspiraciones, Ríos fue claro: su sueño era “salir a Profesionales y ojalá estar entre los 50 mejores del mundo”.
La entrevista también permitió conocer algunos aspectos de la personalidad del deportista que años más tarde se transformaría en una de las grandes figuras del tenis chileno. Al hablar de sus virtudes y defectos, el joven Ríos respondió: “Mi virtud sería que siempre estoy alegre. Mi defecto puede ser que, de repente, soy un poco enojón”.
También fue consultado por una de las características que marcaron su carrera: ser zurdo. Sin embargo, para el entonces adolescente, aquello no representaba una ventaja determinante. “Es igual que ser diestro, no es lo más importante”, sostuvo.

El joven tenista cerró la conversación con un consejo que, visto con perspectiva, parece anticipar la enorme dedicación que tendría su carrera profesional: “Si quieren y le gusta algo, tiene que dedicarse al 100%, ser responsables y hacer las cosas bien”.
La predicción de aquel joven Ríos se quedó corta. En 1998, cuatro años después de aquella entrevista, alcanzaría el número 1 del ranking ATP, convirtiéndose en el primer chileno y latinoamericano en llegar a la cima del tenis mundial.
La sección de Barrabases, por su parte, continuaría evolucionando hasta convertirse en “Los tops del fútbol”, espacio en el que fueron destacados diversos futbolistas nacionales, entre ellos Mario Vener, Eduardo Fournier y Enrique Berríos, varios de ellos vinculados a equipos del norte del país.
Así, aquella antigua edición de Barrabases terminó guardando un pequeño registro de un momento particularmente especial: cuando Marcelo Ríos todavía no era una estrella mundial, pero ya tenía claro que quería llegar a lo más alto.

