Robot de Sony vence a jugadores élite en tenis de mesa
Con nueve cámaras y ocho articulaciones, el brazo robótico Ace aprendió a jugar sin código escrito a mano. Un estudio en "Nature" lo sitúa como el primer robot en alcanzar nivel experto en un deporte competitivo real.
Deutsche Welle
Jueves 23 de abril de 2026
Un robot con paleta es tan hábil jugando tenis de mesa que supone un desafío formidable para jugadores humanos de élite e incluso los derrota en ocasiones, según un nuevo estudio que muestra cómo los avances en inteligencia artificial (IA) están haciendo a los robots más ágiles.
El gigante electrónico japonés Sony construyó el brazo robótico al que llama Ace y lo enfrentó a deportistas profesionales. Ace demostró ser un adversario de talla, aunque con algunos atributos no humanos: nueve ojos de cámara distribuidos alrededor de la mesa y una capacidad casi sobrenatural para seguir el logotipo de la pelota y medir su efecto.
Aprendizaje por refuerzo: cómo Ace aprendió a jugar
El robot aprendió a jugar el deporte mediante el método de IA conocido como aprendizaje por refuerzo.
"No hay forma de programar a mano un robot para que juegue tenis de mesa. Tiene que aprender a jugar desde la experiencia", dijo Peter Dürr, investigador de Sony AI y coautor del estudio publicado este miércoles (22.04.2026) en la revista científicaNature.
Para llevar a cabo los experimentos, Sony construyó una cancha de tenis de mesa de tamaño olímpico en su sede de Tokio para ofrecer a deportistas profesionales y otros atletas de alto nivel un "campo de juego nivelado" frente al robot, explicó Dürr en una entrevista con The Associated Press. Algunos de los atletas dijeron haberse sorprendido por las habilidades de Ace.
Sony afirma que es la "primera vez que un robot alcanza un nivel de juego experto, comparable al humano, en un deporte competitivo de práctica generalizada en el mundo físico", lo que representa un hito largamente perseguido por la investigación en IA y robótica.
Velocidad y adaptación: los retos de la robótica en entornos reales
El robot, construido a medida, cuenta con ocho articulaciones que dirigen sus movimientos –u ocho grados de libertad–, lo que le permite posicionar la raqueta, ejecutar golpes y responder con rapidez a los intercambios de su oponente.
"La velocidad es realmente uno de los problemas fundamentales de la robótica hoy, especialmente en escenarios o entornos que no son fijos", dijo Michael Spranger, presidente de Sony AI, en una entrevista.
"Vemos muchos robots en fábricas que son muy, muy rápidos", añadió Spranger. "Pero repiten siempre la misma trayectoria. Con esta tecnología demostramos que es posible entrenar robots para que sean muy adaptativos, competitivos y rápidos en entornos inciertos que cambian constantemente".
Spranger señaló que esta tecnología podría tener aplicaciones en la manufactura y otras industrias. Y no es difícil imaginar cómo este hardware de alta velocidad y alta percepción podría emplearse en contextos bélicos.
Un robot humanoide corrió más rápido que el récord mundial humano en una media maratón para robots celebrada el domingo en Pekín, pero lograr que una máquina interactúe y compita a velocidades de fracción de segundo con atletas humanos expertos es, en cierta medida, un reto aún más difícil.
Spranger explicó que era importante no darle al robot una ventaja demasiado injusta, y que su velocidad, alcance del brazo y rendimiento fueran comparables a los de un atleta competente que entrena al menos 20 horas a la semana. Ace juega según las reglas oficiales del tenis de mesa en una mesa de dimensiones estándar.
"Es muy fácil construir un robot de tenis de mesa sobrehumano", dijo Spranger. "Construyes una máquina que absorbe la pelota y la dispara mucho más rápido de lo que cualquier humano puede devolver. Pero ese no es el objetivo. El objetivo es tener cierto nivel de comparabilidad, cierta equidad frente al humano, y ganar verdaderamente en el plano de la IA, de la toma de decisiones, la táctica y, en cierta medida, la habilidad".
Eso significa, explicó, que "el robot no puede ganar simplemente golpeando la pelota más rápido de lo que cualquier humano podría hacerlo; tiene que ganar jugando realmente al juego".
De los juegos de mesa al mundo físico: un nuevo estándar para la IA
Los investigadores de IA han empleado durante mucho tiempo los juegos de mesa como el ajedrez como referencia para medir las capacidades de una computadora. Luego avanzaron hacia mundos de videojuegos más abiertos. Pero trasladar la IA de entornos simulados al mundo físico ha sido siempre el estándar de oro para los constructores de robots.
El último año ha marcado un "momento ChatGPT para la robótica", según Spranger, con nuevos enfoques basados en IA para enseñar a los robots sobre sus entornos reales y encomendarles actividades físicamente exigentes, como hacer volteretas hacia atrás.
Sony no es, ni mucho menos, el primero en abordar robots jugadores de tenis de mesa. John Billingsley fue pionero en esos experimentos en 1983 con un artículo titulado "Robot Ping-Pong". Más recientemente, la división de investigación en IA de Google, DeepMind, también se había adentrado en este deporte.
Y aunque impresionante, Billingsley señaló que las capacidades de visión computacional y detección de movimiento del robot de Sony –con sus nueve cámaras– dificultan enormemente que un humano de dos ojos pueda competir en igualdad de condiciones.
"No quisiera restarle mérito al logro, pero han abordado la tarea con mucha artillería y técnicas de maza", dijo Billingsley, profesor emérito de mecatrónica de la Universidad de Southern Queensland en Australia, en un correo electrónico a la AP.
Sin embargo, añadió que el resultado refuerza la lección de que "el verdadero progreso surge de los desafíos, ya sea golpear una pelota o poner un pie en Marte".
El robot frente a los campeones: resultados y reacciones
Los jugadores profesionales japoneses Minami Ando y Kakeru Sone estuvieron entre quienes compitieron contra el robot de Sony. Dos árbitros de la Asociación Japonesa de Tenis de Mesa juzgaron los partidos.
Después de enviar el artículo a revisión por pares antes de su publicación en Nature, los investigadores de Sony continuaron experimentando e informaron de que Ace aceleró la velocidad de sus golpes e intercambios, y jugó de forma aún más agresiva y más cerca del borde de la mesa. Compitiendo contra cuatro jugadores de alto nivel, Sony afirma que Ace derrotó a todos menos a uno en diciembre.
Otro jugador experto, Kinjiro Nakamura, que compitió en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, declaró a los investigadores, tras observar un golpe de Ace, que "nadie más habría podido hacer eso. No pensaba que fuera posible".
Pero el hecho de que el robot lo haya logrado "significa que existe la posibilidad de que un humano también pueda hacerlo", añadió, en declaraciones recogidas en el artículo de Nature.