Más conectados, pero más solos: la paradoja digital que preocupa a los especialistas

Especialista advierte que, aunque la tecnología facilita el contacto permanente, no reemplaza los vínculos presenciales y, cuando su uso se vuelve excesivo, puede aumentar la ansiedad, favorecer el aislamiento e impactar la salud mental.

TVN

Jueves 27 de agosto de 2026

Nunca había sido tan fácil comunicarse con otras personas. Un mensaje, una videollamada o una publicación en redes sociales permiten mantener el contacto prácticamente en cualquier momento y lugar. Sin embargo, mientras la hiperconectividad sigue creciendo, también lo hace la sensación de soledad, una paradoja que preocupa a especialistas por sus efectos en el bienestar emocional.

Para Viviana Tartakowsky, directora de la Escuela de Psicología de la Universidad Bernardo O'Higgins (UBO), la explicación está en que las interacciones digitales no logran reemplazar la calidad de los vínculos presenciales.

"El mundo virtual no suple la conexión que se genera cara a cara, donde se construyen vínculos afectivos sólidos que son un verdadero factor protector para la salud mental. En las redes sociales predominan muchas veces conexiones efímeras y una lógica de inmediatez permanente que termina afectando nuestro bienestar psicológico", explica.

La académica agrega que el funcionamiento de las plataformas también contribuye a este fenómeno. "Los algoritmos nos muestran contenidos cada vez más personalizados, lo que favorece la autorreferencia y puede aumentar la sensación de aislamiento. Además, en el mundo digital no existen horarios: todo parece exigir respuestas inmediatas, lo que dificulta desconectarnos".

El impacto va mucho más allá del tiempo frente a una pantalla. El uso excesivo de redes sociales puede afectar la calidad de las relaciones personales, alterar el sueño, disminuir la capacidad de concentración y aumentar la ansiedad producto de la necesidad de estar siempre disponibles o de la comparación constante con otros estilos de vida. A ello se suma una creciente tendencia a realizar autodiagnósticos o seguir tratamientos basados en información encontrada en internet, sin acudir a profesionales.

Una señal de alerta aparece cuando la tecnología comienza a reemplazar actividades cotidianas. "Si una persona deja de compartir con su familia, abandona actividades deportivas o recreativas y solo disfruta estar conectada, probablemente la tecnología está ocupando un espacio que antes pertenecía a relaciones significativas. La comunidad y los vínculos presenciales siguen siendo factores protectores fundamentales para la salud mental", sostiene Tartakowsky.

Frente a este escenario, la especialista enfatiza que el desafío no es dejar de usar la tecnología, sino aprender a equilibrarla con la vida fuera de las pantallas.

"Siempre debemos priorizar la vida presencial. Es recomendable establecer espacios libres de tecnología, como las comidas, las conversaciones con amigos o familiares y la hora previa a dormir. También es importante retomar hábitos como la lectura, la actividad física y utilizar las mismas herramientas digitales para monitorear el tiempo que pasamos en cada aplicación", señala.

La recomendación cobra especial importancia para quienes tienen hijos. "Los niños, niñas y adolescentes aprenden observando a los adultos. Si ejercemos la parentalidad mirando constantemente el celular o el computador, el vínculo se debilita y ellos tenderán a reproducir esas mismas conductas. La tecnología puede ser una gran aliada, pero nunca debería reemplazar el tiempo compartido ni las relaciones significativas", concluye.

Te podría interesar

Jueves 27 de agosto de 2026

Carabinero de franco muere tras recibir disparo en Renca

Jueves 27 de agosto de 2026

Alfredo Lamadrid sufrió millonario asalto en su casa de Las Condes