Vuelve el miedo a la deuda en Estados Unidos
¿Qué tan peligrosa es la creciente montaña de deuda en Estados Unidos? ¿Y cuánto tiempo más podrán financiar sus crecientes déficits otros países industrializados?
Jueves 10 de septiembre de 2026
Cuando el Fondo de Pensiones de Noruega modifica su estrategia de inversión, los mercados financieros alzan sus alertas, especialmente si anuncia una reducción masiva de sus inversiones en bonos del Tesoro estadounidense. Según cálculos de la agencia noticiosa Reuters, esta decisión del mayor fondo soberano del mundo implicaría vender bonos deEE. UU. por casi 80.000 millones de dólares, tras mantener una cartera de alrededor de 215.000 millones de dólares a finales de junio.
Cada vez más inversionistas en todo el mundo observan con preocupación la creciente deuda estadounidense, especialmente desde que la deuda pública de Estados Unidos superó los 40.000 millones de dólares en agosto y el rendimiento de los bonos del Tesoro a 30 años alcanzó el 5,3 %, su nivel más alto desde 2007.
¿Cuánta deuda es demasiada?
Esto ha reavivado el temor en los mercados de capitales. La preocupación es que las elevadas deudas públicas de Estados Unidos y de otros países industrializados puedan convertirse en un serio problema.
Para países altamente endeudados como Japón, cuya deuda supera el 200 % de su producto interior bruto (PIB), cada vez resulta más costoso financiarse en los mercados. Lo mismo ocurre con Francia y el Reino Unido.
Alemania se encuentra en una situación considerablemente mejor. Con una relación deuda/PIB de alrededor del 65 %, su déficit es de aproximadamente la mitad que el de Estados Unidos. Sin embargo, el endeudamiento destinado a modernizar las Fuerzas Armadas alemanas y las infraestructuras hará que esta proporción se acerque al 80 % en los próximos años. En agosto, los intereses de los bonos alemanes a 10 años superaron temporalmente el 3,3 %, su nivel más elevado en 15 años.
La deuda estadounidense crece a una velocidad récord
Estados Unidos destina actualmente más de un billón de dólares anuales al pago de intereses de su deuda pública, es decir, más de 3.000 millones de dólares diarios, según estimaciones de la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO). Desde 2024, el país gasta más en intereses que en todo su presupuesto militar. Francia y Reino Unido también se enfrentan a una situación similar.
Según la Reserva Federal de St. Louis, la deuda pública estadounidense ha aumentado más de un 600 % en los últimos 30 años, pasando de 5,2 billones de dólares en 1996 a más de 40 billones en la actualidad. La deuda total equivale a más del 125 % de la producción económica del país, una proporción comparable a la de Italia o Francia.
Entre los factores que complican el panorama se encuentran la pérdida de ingresos por la anulación judicial de determinados aranceles, los elevados costes derivados de la guerra con Irán y la reducción de ingresos fiscales por las rebajas de impuestos a las empresas.
Aun así, Estados Unidos sigue dominando los mercados
Pese a todos estos problemas, la mayoría de los economistas coincide en que los inversionistas siguen sin tener opciones más atractivas que Estados Unidos.
"El mercado de capitales europeo todavía no es una alternativa al estadounidense", explica Carsten Brzeski, economista jefe de ING. "China y otros mercados emergentes no pueden o no quieren asumir ese papel. Por ello, aunque los inversionistas estén preocupados por una posible inflación más elevada y por la sostenibilidad de la deuda estadounidense, no se apartarán de Estados Unidos mientras la economía siga creciendo".
Independientemente de cuánto se prolongue el conflicto con Irán y de su impacto en el gasto militar o en los precios de la energía, muchos analistas consideran probable que Estados Unidos deba acostumbrarse a pagar tipos de interés más elevados de forma permanente.
La inteligencia artificial también presiona al alza los tipos
Según Robert Sockin, economista jefe para Estados Unidos de la gestora PGIM, una de las razones es el auge de las emisiones de deuda corporativa vinculadas a la inteligencia artificial, que están desplazando progresivamente a los bonos soberanos.
Los grandes gigantes tecnológicos están recurriendo cada vez más al mercado de deuda para financiar sus multimillonarias inversiones en infraestructura de IA. Una competencia que, hace apenas dos o tres años, ningún secretario del Tesoro estadounidense habría imaginado.