Burlas a niños con TEA desatan repudio y le cuestan dos cargos a asesor del PNL
El registro protagonizado por integrantes del programa de streaming La Cofradía generó una ola de rechazo. Ítalo Omegna renunció a su puesto en el Congreso y fue desvinculado del Instituto Mises Cono Sur.
Domingo 26 de julio de 2026
Un video difundido en redes sociales provocó una fuerte condena contra Emiliano Fernández, Fernando Ortiz e Ítalo Omegna, integrantes del programa de streaming La Cofradía, luego de que realizaran comentarios ofensivos sobre niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y alusiones de carácter sexual relacionadas con menores de edad.
El registro fue grabado durante la celebración del cumpleaños de Fernando Ortiz. En las imágenes, los participantes utilizaron distintos regalos para formular expresiones que rápidamente fueron calificadas como crueles, irresponsables e incompatibles con el respeto que merecen niños, niñas y adolescentes.
La viralización del video generó un amplio repudio en redes sociales, donde usuarios y organizaciones cuestionaron que las expresiones fueran presentadas como humor. La Federación Nacional de Autismo (FENAUT) sostuvo que este tipo de discursos contribuye a perpetuar estigmas y pidió que se asumieran responsabilidades.
Comentarios tuvieron consecuencias para Ítalo Omegna
La controversia no quedó limitada a una condena pública. Ítalo Omegna, militante del Partido Nacional Libertario y uno de los protagonistas del registro, perdió los dos cargos que desempeñaba.
El Instituto Mises Cono Sur anunció su desvinculación del puesto de director de Vinculación, argumentando que los comentarios difundidos eran incompatibles con los valores y estándares de conducta exigidos por la institución.
Además, Omegna presentó su renuncia como asesor legislativo del diputado Hans Marowski, integrante del Partido Nacional Libertario. El parlamentario aceptó la decisión y afirmó que las declaraciones realizadas en la actividad privada eran responsabilidad exclusiva de su ahora excolaborador.
Marowski también tomó distancia del contenido del video y descartó que las expresiones representaran su postura o la de la colectividad política.
La pérdida de ambos cargos se convirtió así en la principal consecuencia institucional del episodio. Mientras tanto, los demás participantes continuaron enfrentando una severa sanción social por convertir la discapacidad y la vulnerabilidad de menores de edad en material para bromas.
El caso reabrió el debate sobre los límites del humor y la responsabilidad de quienes ocupan cargos públicos o mantienen vínculos con instituciones políticas. Las críticas apuntaron a que el contexto privado no elimina el daño provocado por discursos que banalizan la discriminación y la violencia contra la infancia.