La pesadilla comenzó en la escuela Nuestra Señora Auxiliadora de Petrolina, Pernambuco (Brasil), en la graduación del hermano mayor de Beatriz Mota, una niña de 7 años que luego de sentir sed decidió ir al baño, pasaron los minutos y la pequeña no volvía, por lo que la familia decidió ir a llamar a un guardia, e incluso decir su nombre por los parlante sin pensar en la horrible escena que se encontrarían, Beatriz estaba muerta, con 42 puñaladas, y 6 años después, se siguen esclareciendo detalles del crimen.
Y es que los relatos de esa nochemson macabros a más no poder pues luego del crimen los restos de la pequeña fueron llevados a la ciudad de Juazerio, su pueblo natal y en donde se realizó la autopsia ¿el resultado?, una expresión de violencia extrema en una persona, algo pocas veces visto, pues el cuchillo con que fue asesinada la niña le dejó heridas en sus brazos, piernas y abdomen.
Y hasta el día de hoy todo es confuso, todo es contradictorio, porque más que se han intentado encontrar respuestas, en donde se han investigado las cámaras, la escena del crimen y hasta el perímetro, los detectives aún no pueden entender como alguien fue capaz de semejante acto y sobre todo quien fue, claro, hasta hoy.
Los pasos de Beatriz
Tal como informa el sitio web Infobae los pasos de Beatriz ese día fueron los siguientes:
-A Beatriz sentada cerca de su padre a las 20.10.
-A las 21.55, cuando Sandro es llamado al escenario para entregar diplomas y se levanta de su lugar, Beatriz sigue sentada a su lado.
-A las 22.02 cuando Beatriz se corre de lugar para sentarse cerca de su madre.
-La última imagen de ella es a las 22.09. Se aleja de su madre hacia la fuente de agua.
-Las siguientes imágenes de la familia son a las 22.25 buscando a Beatriz.
Luego de eso, no sabe más, solo que muchos testigos vieron a un misterioso hombre de verde, pero a pesar de cientos de rumores, lo cierto es que nadie vio algo claro, por mas sospechosos que fueron interrogados, por más pruebas que se hicieron claro, hasta hace muy poco.
Los años pasaron y la incertidumbre seguía matando día a día a la familia Mota, pero luego de tanto tiempo de sufrimiento y aún más evidencias que involucraban al hombre de verde, finalmente el culpable fue encontrado, Marcelo Da Silva un hombre de 42 años que se encontraba detenido al momento de confesar su crimen, y lo peor de todo es que aun no sabe por qué cometió tal aberración.
“Es inhumano, por parte de la policía, no habernos comunicado lo que pasaba, no les costaba nada. ¿Ninguno pudo levantar un teléfono y llamarnos?”. Y, luego, agregó: “El ADN y la confesión no son suficientes… Existen otros elementos que precisan ser esclarecidos y confirmados. ¿La motivación del crimen? ¿Cómo entró? No me venga a decir la policía que él estaba en el medio de la calle y entró al colegio… No me vengan con eso, ese argumento no va conmigo. Nadie entra a un colegio sin ser conducido por alguien (...) ¿Dicen que un desconocido loco entró, mató y salió de la escuela? Estoy pidiéndole a Dios para que efectivamente sea él, para poder tener paz, para que Beatriz tenga un proceso justo y que el asesino pague por esa barbarie que cometió”. Expresó el padre de la niña luego de descubrir la verdad y expresar su disconformidad con la policía local.
La confesión de Da Silva a una jueza local tampoco dejó conforme a la familia, quien aún no encuentra consuelo y quizás nunca lo encuentra ante tal horrible crimen que destruyó a una familia completa.
Según Infobae, Da Silva relató que esa noche estaba sin dinero para volver a su casa y que había pensado en robar una moto, pero terminó entrando al colegio. Él creyó que ingresaba a una Iglesia. Alguien que lo vio borracho lo echó, pero volvió a intentarlo para tomar agua y esta vez lo logró. Fue en ese momento que vio a Beatriz, cerca de la fuente.
La pequeña, según él, le dijo: “Tenés un cuchillo ahí”. El asesino enojado le respondió “Callate la boca”, y la hizo entrar en el cuartucho “Quedate calladita, que ya me estoy yendo… pero ¿qué pasó? ella comenzó a gritar” y por eso motivo según el la atacó, luego eso se lavó las manos, corrió del colegio y consiguió nueva ropa gracias a unos mendigos.
Un crimen que aunque ya se encontró al culpable, sus causas dejan más dudas que respuestas y el dolor de una familia que no encuentra consuelo en un hecho tan inexplicable como una de sus hijas solo fuera a tomar agua y a los minutos apareciera fallecida, un suceso horrible y que estremeció a Brasil.