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La carrera de Química y Farmacia de la UTEM advierte sobre los riesgos sanitarios y económicos asociados a la venta de medicamentos a través de marketplaces masivos, apuntando al aumento de la automedicación, intoxicaciones y posibles complicaciones por falta de supervisión profesional.
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Aumento de intoxicaciones, pérdida de la cadena de frío e impacto económico para el sistema de salud son algunos de los riesgos que advierte la carrera de Química y Farmacia de la Facultad de Ciencias Naturales, Matemática del Medio Ambiente de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM) ante las recientes iniciativas y debates sobre comercialización de fármacos a través de marketplaces masivos.
La citada carrera enfatiza que los medicamentos son bienes de salud pública y no productos de retail. El cuerpo académico manifiesta su total rechazo a la habilitación de canales de comercialización que prescindan o debiliten la presencia y supervisión directa de un profesional de Química y Farmacia.
En el contexto del Día Mundial del Farmacéutico y de la Farmacéutica (25 de septiembre), se releva la importancia de esta tarea profesional en la protección de la salud de la población y, especialmente, en garantizar el acceso, la dispensación y el uso seguro y racional de los medicamentos.
La jefa de Carrera de Química y Farmacia UTEM, Maité Rodríguez Díaz, centra la alerta en el impacto sanitario concreto que provoca la facilitación indiscriminada del acceso a fármacos sin la debida orientación profesional. "La evidencia en salud pública es clara: la disponibilidad irrestricta de medicamentos fomenta la automedicación irresponsable, lo que se traduce directamente en un incremento de reacciones adversas a medicamentos y un alarmante aumento en los casos de intoxicaciones accidentales o por sobredosis", indica.

Por su parte, el académico Renato Burgos precisa que la dispensación de un medicamento es un acto clínico y sanitario integral, que excede por completo la mera transacción comercial.
“El químico farmacéutico o la química farmacéutica son los y las profesionales con experiencia en medicamentos y -por lo tanto- responsables de validar la prescripción, verificar posibles interacciones medicamentosas, contraindicaciones y educar al paciente sobre todos los aspectos atingentes. Entregar esta función a algoritmos o a redes de logística tradicionales sin la supervisión permanente en cada etapa arriesga directamente la seguridad del paciente", advierte.
Junto a las amenazas sanitarias, los docentes subrayan también un impacto económico negativo que genera la dispensación no supervisada. Por un lado, las consultas de urgencia y hospitalizaciones derivadas de intoxicaciones o complicaciones por uso incorrecto de fármacos imponen un costo financiero absolutamente evitable y una sobrecarga adicional a la red de salud pública y privada.
Por otro lado, la falta de asesoría profesional deriva en un gasto de bolsillo ineficiente para la población, que adquiere tratamientos ineficaces o inadecuados para su condición, postergando el diagnóstico y tratamiento oportuno.

Por todas estas razones, se insta a la autoridad sanitaria —ministerio de Salud y el Instituto de Salud Pública (ISP)— a mantener y fiscalizar con máxima rigurosidad la normativa vigente. La presencia, validación e intervención de los y las profesionales de Química y Farmacia es un requisito legal y ético insustituible para garantizar un uso seguro y racional de los medicamentos en Chile.
El grupo académico especializado de la UTEM hace un llamado a recordar que en Chile la ley es categórica: las farmacias están reconocidas explícitamente como centros de salud y no como un simple retail. "Proteger esta definición legal y asegurar la intervención del Químico Farmacéutico en cada etapa de la atención no es una traba comercial ni un capricho corporativo; es un mandato legal y sanitario indispensable para resguardar el uso racional de los medicamentos, la seguridad del paciente y el bienestar de toda la ciudadanía", concluyen los docentes.