En el marco del inicio de la primavera, el martes 22 de septiembre, “Tanto que decir” conversó sobre las consecuencias de esta estación y el tramo final del año académico, con respecto a la salud mental. En esta ocasión Lina, Laru y Charly conversaron con Anto Figueroa y Blu Dumay, sobre sus experiencias con respecto a la primavera y la autoexigencia.
El impacto de la primavera en la salud mental
Con la llegada de la primavera, el aumento de la luz solar y las mayores temperaturas provocan una mayor exposición a la luz y, con esto, un incremento gradual de la serotonina, elevando la sensación de felicidad y alegría en las personas. Sin embargo, aunque esta época se asocia comúnmente con el florecimiento, la positividad y el inicio de nuevos ciclos, para quienes están atravesando distintas dificultades estas fechas pueden resultar un poco más complejas de afrontar.
Esto se debe a que con los cambios de estación también llegan distintos tipos de decaimiento emocional. Entre ellos destaca el llamado “trastorno afectivo estacional”, el cual se asocia principalmente a las variaciones estacionales, así como también el patrón invernal o “síndrome de agosto”, vinculado directamente al desgaste emocional y al estrés acumulado tras transitar por los meses más fríos y oscuros del año.
¿El estado de ánimo depende de la época del año?
Durante el capítulo, los conductores conversaron sobre cómo las distintas estaciones influyen en su día a día, compartiendo anécdotas de cómo ellos mismos vivían estas fechas. Por un lado, Charly contó que ver todo gris le da ganas de encerrarse y le cuesta mucho levantarse en las mañanas por el frío, pero que a partir de agosto “renace con todo” y siente cómo se le duplica la energía con el sol.
Por otro lado, Laru se sinceró sobre lo pesado que era el invierno para ella en Concepción. La lluvia constante la dejaba encerrada y la falta de luz hacía que esas fechas fueran más difíciles. Según relató, agosto solía ser su mes más agotador y estresante. Afortunadamente, con la llegada de septiembre sentía que el ambiente comenzaba a aliviarse por completo.
Técnicas para bajar el estrés
Lina, Laru y Chaly, invitaron a Anto Figueroa y Blu Dumay a realizar una dinámica interactiva creando sus propias pulseras personalizadas con frases y mensajes motivacionales o que las inspiren, esta actividad sirvió como un ejemplo práctico de cómo las manualidades y la atención plena ayudan a reducir la ansiedad, frenar los pensamientos repetitivos y fomentar la concentración.
Asimismo este ejercicio permitió abordar los temas de una mirada más cercana, destacando la importancia de reconocer cómo nos sentimos, normalizar nuestras emociones, y a su vez encontrar actividades que contribuyan a nuestro bienestar.
El estrés académico en la parte final del año:
Al recordar sus años escolares, Lina y Laruchan compartieron algunas de las situaciones que marcaron sus periodos de mayor tensión académica especialmente durante la etapa final del año.
Laruchan recordó el cambio que significó para ella pasar a la enseñanza media, ya que el aumento de exigencia permitió que reprobara sus primeras evaluaciones en Química, lo que le provocó distintos momentos de llantos, ansiedad y mucho estrés ante el temor de repetir de curso.
Lina, por su parte, recordó la presión por mejorar sus notas, subir su promedio para el NEM y mantener un buen ranking. Esta situación también afectó su bienestar, provocándole tics en el ojo y dolores de cabeza. También comentó que en otro periodo de alta exigencia, además, presentó un cuadro de tricotilomanía asociado al estrés y experimentó una pérdida de apetito. Así, recordó cómo la presión académica de finales de año terminó traspasando los estudios y afectando distintos aspectos de su día a día.
¿Cómo ayudamos a otros?
A partir de sus propias vivencias, el equipo conversó sobre lo difícil que puede ser acompañar a alguien o ser un espacio de contención cuando alguien cercano atraviesa un momento complicado. Laru recordó una reunión escolar en la que su mamá fue un apoyo importante frente a las exigencias del colegio, haciéndole ver que su valor iba más allá de las notas y que la presión provenía de ella misma.
Lina se sinceró sobre lo mucho que le costaba responder al dolor ajeno sin recurrir al humor o quedarse en blanco, hasta que entendió que apoyar no es dar soluciones inmediatas, sino que muchas veces solo basta con estar presente y acompañar.
Charly también compartió su experiencia apoyando a su pareja en momentos de pánico escénico durante la universidad, recordó que al no contar con las herramientas, muchas veces sentía impotencia de no saber cómo ayudarla.
En este sentido, el panel destacó la importancia de la contención por sobre las respuestas inmediatas. A veces, acompañar puede ser tan simple como escuchar, ayudar a regular la respiración o entregar un abrazo cuando no hay palabras.
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