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Jueves 9 de abril de 2026

BTS: La ola que vino de Corea

Por Ignacio Lira

Hasta hace algunos años, hablar de K-Pop en nuestra televisión era equivalente a una nota curiosa que podías ver al final de algún programa informativo, dedicada a mostrar las exóticas coreografías de adolescentes al ritmo de idiomas extraños. Un fenómeno divertido pero lejano, tanto en lo generacional como geográfico, que por lo mismo no valía la pena entender.

Los medios masivos del mundo equivocaron la mirada al abordar el pop coreano desde la anécdota, no pudieron advertir el potencial mientras a nivel global se consolidaba una de las revoluciones más grandes de la cultura y el entretenimiento, mezclando música, imagen, redes sociales e incluso la estrategia de relaciones exteriores de Corea del Sur.

Hitos de la década pasada como el festival Music Bank 2012 o el concierto de JYJ en Chile fueron solo el adelanto del fenómeno que se vive actualmente en nuestro país y el resto del planeta, de la mano del Hallyu (ola coreana), una expansión masiva de la cultura de esa nación expresada en música, películas, series, comida, moda, cosmética y tecnología.

Nada es anecdótico en esta oleada, ni tampoco casual: es el resultado de una política de estado de más de 30 años dedicada a impulsar y reforzar el talento de creadores e industrias surcoreanas, para ofrecer un contrapeso a la hegemonía occidental en el mundo del entretenimiento. Los resultados están a la vista: hoy un grupo de jóvenes de Santiago, Arica o Concepción canta las mismas canciones que se bailan en Busan, Daejeon o Seúl.

De esta generación dorada de ídolos venidos de Asia, BTS surge como la joya de la corona. Tras cuatro años de pausa para cumplir con su servicio militar obligatorio y desarrollar sus carreras solistas, los siete integrantes del grupo regresaron a la música con un disco y un tour que resume su estatus de potencia mundial del pop. 

El nombre de este álbum dice mucho: “Arirang” es el canto tradicional más popular de Corea, considerado un himno no oficial que simboliza la unidad del pueblo coreano. BTS ha sido clave en el interés global por la cultura de su país, comandando un éxito sin precedentes y sin rendirse al dominio del inglés, pues buena parte de sus letras siguen en su idioma original. 

Su rol como embajadores de la nación coreana es tan atendible como su posición de superestrellas del pop; es en este momento de gracia que, además, anunciaron su regreso a Chile, con dos Estadios Nacionales el 16 y 17 de octubre de este año.  

Nuestro país es solo una de las paradas de la gira que abarca 34 ciudades del mundo, mostrando la fuerza que BTS (y las bandas del K-Pop) representan en el escenario actual: un cambio tan enorme que el mainstream ya no puede dejarlo pasar. 

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