Click acá para ir directamente al contenido
Miércoles 27 de mayo de 2026

El amor en tiempos frágiles

Por Carolina Gutiérrez M.

Hay películas que uno olvida o más o menos comenta al salir de la sala. El Drama es para llevarla a la sobremesa del domingo.

La nueva película protagonizada por Robert Pattinson y Zendaya divide opiniones, incomoda y por momentos parece caminar sobre un terreno peligroso. Pero quizás ahí está precisamente su valor: en atreverse a mirar aquello que muchas veces preferimos evitar. La fragilidad humana.

Porque más allá de la polémica, de las interpretaciones o de la oscuridad de algunos de sus planteamientos, El Drama (The Drama) habla de algo profundamente cotidiano: cuánto conocemos realmente a la persona que amamos y cuánto de nuestra historia personal sigue viviendo con nosotros incluso cuando creemos haberla dejado atrás. La película pone a prueba una relación aparentemente sólida a partir de una revelación inesperada que transforma la mirada sobre el otro y obliga a preguntarse si amar también significa convivir con aquello que no comprendemos. 

Y esa pregunta llega en un tiempo extraño. Uno donde el mundo parece cada vez más violento, menos dispuesto a escuchar y más rápido para etiquetar. Un tiempo donde la diferencia suele despertar sospecha y donde eso que se sale de la norma muchas veces termina aislado o condenado antes de ser entendido, o más aún antes siquiera de tratar de entender.

Entonces la película escrita y dirigida por Kristoffer Borgli parece dialogar con ese presente. No para justificar.  Más bien para recordar que detrás de cada persona existe una historia; que lleva heridas, contextos, silencios y mucho de lo que no siempre vemos.

Ahí aparece la mayor fortaleza de la película y también de sus protagonistas. Zendaya -magnifica- construye un personaje contenido, frágil y difícil de descifrar; Pattinson, por su parte, vuelve a ese territorio que maneja tan bien: hombres emocionalmente desorientados que intentan sostener algo mientras todo alrededor se rompe. 

Y quizás por eso me gustó tanto.

Porque no entrega respuestas fáciles. Porque incomoda. Porque habla de relaciones que no son perfectas, de personas que cargan su pasado y de un amor que debe decidir si puede sobrevivir cuando la idealización desaparece.

Y claro en días donde todo parece reducirse a buenos y malos, correctos e incorrectos, El Drama recuerda algo incómodo pero necesario: las personas somos mucho más complejas que eso.

Y tal vez el verdadero desafío no sea amar lo luminoso del otro. Tal vez sea simplemente  preguntarnos qué hacemos cuando aparece su sombra.

Te podría interesar