La película Michael sigue generando conversación, pero esta vez el foco no está en sus polémicas, sino en uno de los personajes más recordados del “Rey del Pop”: Bubbles.
El chimpancé, que Michael Jackson adoptó en los años 80 tras rescatarlo de un centro de investigación en Texas, se convirtió en una figura mundialmente conocida, acompañándolo en viajes y apariciones públicas. En la película, su presencia fue recreada mediante efectos digitales (CGI), descartando el uso de animales reales, una decisión valorada por PETA.

Con el paso del tiempo, y debido a comportamientos propios de su especie, Bubbles fue trasladado a un santuario especializado. Desde 2005 vive en el Center for Great Apes, en Florida, donde hoy —con 43 años— lleva una vida tranquila.
Según detallan desde el recinto, el chimpancé se encuentra en etapa de vejez: se mueve con mayor lentitud, descansa durante largos periodos y mantiene una dieta basada en frutas y vegetales. Aun así, continúa siendo descrito como un animal “muy dulce”, que incluso ha convivido y ayudado a integrar a otros primates.
Pese a la distancia, el vínculo con la familia Jackson se mantiene, ya que continúan colaborando económicamente en su cuidado.