Con los músculos a la vista, el culturista Takuya Usui acomoda a una mujer en su silla de ruedas en una residencia japonesa, en una escena que ilustra cómo algunos jóvenes de la Generación Z están entrando en un sector marcado por la escasez de mano de obra en uno de los países más envejecidos del mundo. Durante años, los estereotipos de género y los bajos salarios han alejado a muchos del trabajo de cuidados, pese a la creciente demanda.
En este contexto, empresas como Visionary, con sede en Nagoya, han optado por fórmulas poco convencionales: atraer a culturistas ofreciendo incentivos como tiempo de gimnasio remunerado o subsidios para batidos de proteínas, una idea que ya había circulado meses atrás y que recientemente ha vuelto a ganar visibilidad en medios como The New York Times.2
"Antes no encontraba nada atractivo en esta industria", dijo Usui, ex entrenador de fitness, a finales del año pasado a AFP.
Pero luego "me dijeron que en este trabajo podía poner mis músculos a trabajar, y pensé: 'Bueno, vamos a intentarlo'".
Vestido con un chaleco negro sin mangas que luce su bronceado y sus bíceps, Usui levanta sin esfuerzo de la cama a Madoka Yamaguchi, usuaria de silla de ruedas, le da el almuerzo, le cepilla los dientes y le ayuda a aplicarse gotas para los ojos.
"Está tan musculoso que no me preocupa que pueda dejarme caer accidentalmente", dijo Yamaguchi, de 65 años, quien no puede mover sus extremidades.
"Me da tranquilidad", explicó desde la residencia de Visionary, cerca de Nagoya, para personas con discapacidad.
Crisis de cuidadores en Japón: el déficit que no para de crecer
Una aguda escasez de mano de obra azota la industria del cuidado en Japón –que alberga la segunda población más envejecida del mundo después de Mónaco, según el Banco Mundial–, con casi cuatro vacantes por cada persona en búsqueda de empleo
El Ministerio de Trabajo de Japón estima un déficit de unos 570.000 cuidadores para 2040, impulsado por salarios bajos que no se corresponden con la exigencia física del trabajo.
Los hombres tienden a mantenerse alejados, dejando a las mujeres –en su mayoría mayores de 40 años– ocupar más del 70% de los puestos en residencias de cuidado, según datos del ministerio.
"Me destacaba mucho por ser hombre y joven", dijo Yusuke Niwa, director ejecutivo de Visionary de 40 años, recordando su primer trabajo como cuidador hace casi 20 años.
Se dio cuenta de que "ser cool" era clave para despertar el interés entre los jóvenes, y se propuso reclutar personas que se parecieran a sus propios modelos a seguir.
Consideró, pero finalmente descartó, a futbolistas y peleadores de artes marciales, antes de centrarse en los culturistas.
"Los culturistas son muy fotogénicos, tienen estilo y encarnan el trabajo incansable", dijo Niwa.
Fue en 2018 –una década después de fundar Visionary– cuando Niwa presentó el concepto de "Macho Caregivers" (Cuidadores Macho), una campaña para eliminar el estigma en torno a la industria del cuidado.
Antes de eso, la empresa tenía dificultades para contratar siquiera a un cuidador al año, pero la idea desató una avalancha de solicitudes, incluso de hombres jóvenes.
La empresa afirma haber contratado a 168 personas solo en el año fiscal 2024.

Visionary prevé ahora ventas anuales de 2.200 millones de yenes (14,4 millones de dólares) para este año fiscal que termina en marzo de 2026, un salto de aproximadamente diez veces respecto al período anterior a 2018.
La gran mayoría de los nuevos reclutas son aficionados casuales al fitness.
Pero, aunque todos los empleados disfrutan de acceso gratuito al gimnasio, los beneficios más generosos –como dos horas diarias de entrenamiento con pesas pagadas– están reservados para un selecto grupo de culturistas de competición.
Entre ellos está Hokuto Tatsumi, de 27 años, exmilitar de la Fuerza de Autodefensa Marítima atraído por el "entorno de trabajo más favorable para los músculos que se pueda imaginar".
Los culturistas son expertos en soportar la monotonía del entrenamiento diario y los estrictos regímenes dietéticos, dijo.
Esa disciplina "puede ser una gran ventaja para los cuidadores que atienden a los mismos clientes todos los días".
"Puede parecer sencillo, pero en realidad es bastante desafiante", dijo Tatsumi.

Cuidado en Japón: una industria que busca reinventarse
En Japón, la necesidad de cuidar a padres enfermos y otros familiares obliga a unas 100.000 personas a dejar sus empleos cada año, según datos del gobierno.
Y se prevé que 300.000 más compaginen su carrera profesional con el cuidado en el hogar para 2030, según los mismos datos.
"Que estos trabajadores no puedan desarrollar plenamente su potencial es una pérdida enorme", dijo el director ejecutivo Niwa, añadiendo que la industria del cuidado tenía que ponerse a la altura.
Durante los últimos dos años, Yamaguchi –usuaria de silla de ruedas que disfruta de la pintura y el trabajo con cuentas– y el culturista de élite Usui han construido una sorprendente amistad.
"Madoka no puede usar bien las manos, pero usa la boca para controlar el pincel. Esa capacidad de ingenio me inspira", dijo Usui sonriéndole.
Ganar más músculo fue la motivación para apuntarse al trabajo, reconoció, pero desde entonces "aprendí que el cuidado tiene mucho más de lo que parece a simple vista".