Un insólito caso terminó en tribunales luego de que Banco Itaú denunciara a uno de sus clientes por presuntamente apropiarse de $154.796.012 que fueron depositados por error en su cuenta corriente.
La entidad presentó una querella ante el Cuarto Juzgado de Garantía de Santiago, solicitando investigar los hechos y establecer una eventual responsabilidad penal por los delitos de hurto por hallazgo y estafa.
Según la versión del banco, el problema no habría terminado simplemente con un depósito equivocado.
La institución acusa que el cliente habría detectado la falla, intentado obtener nuevos pagos y posteriormente realizado movimientos para dificultar la recuperación del dinero.
Un error que duplicó los pagos
Todo comenzó con operaciones legítimas realizadas por el propio cliente.
Durante diciembre del año pasado, solicitó el rescate de $130.940.654 que mantenía invertidos en distintos fondos mutuos.
Las solicitudes fueron realizadas los días 22 y 29 de diciembre y el dinero correspondiente fue abonado correctamente en su cuenta el 30 de ese mes. El inconveniente apareció algunos días después.
El 6 de enero, el cliente volvió a ingresar a su cuenta y encontró nuevos depósitos identificados como “rescate de fondos mutuos”. Los abonos sumaban $85.162.619.
Según los antecedentes expuestos por Itaú y recogidos por LUN, estos montos no correspondían a nuevas operaciones válidas, sino que se habían generado debido a una duplicación de las instrucciones de pago provocada por un error informático.
Pero el sistema volvió a cometer el mismo error. El 8 de enero, se registraron nuevos abonos por otros $64.134.446.
¿Qué hizo el cliente después?
La principal acusación del banco apunta a lo ocurrido una vez que, según su versión, el cliente habría comprendido que estaba recibiendo dinero que no le correspondía.
Itaú sostiene que, en lugar de informar la situación y devolver los fondos, habría intentado comprobar si el sistema continuaba realizando pagos duplicados.
Para ello, solicitó nuevos rescates de las inversiones que todavía mantenía.
En una de esas operaciones, además del dinero que debía recibir legítimamente, obtuvo otros $5.498.947 debido a la falla.
Posteriormente, cuando ya no tenía fondos disponibles para rescatar, efectuó una nueva solicitud por $9.777.581.
Esta vez, sin embargo, no recibió dinero adicional. Para entonces, el banco ya había identificado el problema y corregido el sistema.
Acusan movimientos para evitar recuperar los fondos
La entidad bancaria sostiene que el cliente habría actuado posteriormente con el objetivo de impedir que Itaú pudiera recuperar el dinero.
En un momento determinado, su cuenta registraba $295.515.706. De esa cifra, el banco calcula que $154.796.012 correspondían exclusivamente a los depósitos generados por la falla informática.
El resto del saldo, en cambio, correspondía a recursos que sí pertenecían al cliente.
Según la acusación presentada ante la justicia, posteriormente habría vaciado la cuenta y transferido dinero a terceros, lo que habría dificultado que la institución pudiera retener o recuperar los fondos.

