Click acá para ir directamente al contenido
Miércoles 26 de agosto de 2026

Alfredo Castro y la época dorada de las teleseries: "Se mostraba ese Chile que nadie conoce"

En conversación con Blanca Lewin para el programa Hora 25 de TVN, el aclamado actor repasó el impacto cultural y político de las producciones que descentralizaron la televisión, uniendo a un país donde el norte no conocía la realidad del sur. Además, reveló las razones de su posterior y definitiva renuncia a la pantalla chica.

Camila Quintanilla Ponce

La televisión chilena de fines de los noventa y comienzos de los dos mil no solo marcó récords de audiencia, sino que transformó la forma en que el país construía su identidad cultural. Durante décadas, la pantalla estuvo reducida a los parajes urbanos de Santiago, dejando a las regiones en una suerte de aislamiento narrativo donde el norte minero no dialogaba con el sur austral.

Esa brecha comenzó a cerrarse con la llegada de la época dorada de las telenovelas en TVN. En una íntima entrevista para Tu Historia, Mi Historia, el destacado actor Alfredo Castro reflexionó sobre el verdadero significado de esa etapa en su carrera y en la memoria colectiva chilena.

Al ser consultado sobre el valor político y social de producciones como Iorana, La Fiera, Romané, Pampa Ilusión y El Circo de las Montini, el intérprete fue enfático en señalar el rol educativo que tuvieron para el público:

"Políticamente fue muy importante. Porque hacíamos teleseries en donde se mostraba ese Chile que nadie conoce. Tú te acuerdas del norte en las salitreras, tuvimos que estudiar, nadie sabe que en Chile había esclavos chinos, peruanos, gente de raza negra, explotación, prostitución, todas las temáticas que trabajamos. Entonces la gente aprendió a conocer Chile."

El éxito de estas historias no residió únicamente en el traslado de los equipos de producción a zonas extremas, sino en la inmersión antropológica y actoral que requerían los guiones dirigidos por Vicente Sabatini.

Para interpretar de manera verosímil las tradiciones de comunidades tan diversas como la cultura Rapa Nui, el pueblo gitano o las familias del sur pesquero, el elenco debía someterse a intensos procesos de preparación previos al rodaje.

"Estudiábamos dos o tres meses, aprendiendo romané, pascuense, bailando”. 

Entre esa galería de roles imborrables se encuentra Lazlo California, el inolvidable gitano de Romané, un personaje que si bien estaba sumergido en dramas intensos, permitía al actor desplegar un carisma único que hasta hoy es recordado por la audiencia.

El desgaste y la renuncia definitiva a los sets de televisión

Pese al éxito masivo y al cariño del público, la exigencia de las extensas jornadas de grabación y la dinámica propia de la industria televisiva terminaron por pasarle cuenta a su salud y bienestar personal.

Luego de una década dorada, Alfredo Castro sintió que su etapa en la televisión había cumplido un ciclo, lo que lo llevó a tomar una drástica decisión para enfocarse prioritariamente en el teatro y el cine independiente:

"Yo le agradezco infinitamente a Vicente Sabatini, porque estas teleseries fueron todas de él, fueron 10 años increíbles pero yo llegué a un punto en que ya más adelante de esto en TVN empecé a dudar donde estaba. Me empecé a enfermar físicamente con muchas tonteras, y las últimas dos en CHV estaba muy mal, andaba enojado todo el día, me hacía pésimo ir a filmar. Y dije ¿pa qué? Haciendo sufrir al resto, sufriendo yo, y me fui. Hice una cuestión muy penca que fue retirarme de un set. Que fue muy feo, pero yo pedí disculpas y tenía que llevar a mi hija al médico, estaba citado a las 12, eran las 4 y todavía no había posibilidad de filmar y te pagan por esperar y yo dije 'no'. Y ahí me fui. A la nada."


Te podría interesar