Luis Orlandini: "La música como fenómeno estético es uno solo, y se la ha querido etiquetar y separar"
El guitarrista clásico chileno fue galardonado por decisión unánime con el Premio Nacional de Artes Musicales 2026. En conversación con Hora 25, el músico repasa su camino desde el conservatorio hasta los escenarios internacionales, y reflexiona sobre el desafío pendiente de visibilizar la música docta en Chile.
El guitarrista, concertista y académico chileno Luis Orlandini se convirtió en el ganador del Premio Nacional de Artes Musicales 2026. El jurado destacó en su acta "su carrera marcada ante todo por la excelencia interpretativa, el permanente compromiso con la creación musical chilena y una inquebrantable vocación por la formación de nuevas generaciones de músicos". El artista nos contó lo que representa este reconocimiento y su relación con la música chilena.
¿Qué representa en lo personal y en lo profesional recibir el Premio Nacional de Artes Musicales 2026, considerando además que se le otorgó por decisión unánime del jurado?
Para mí en lo fundamental, haber recibido este premio es algo muy hermoso. Y siento que más que premiarme a mí, premia una actividad sostenida que hacen muchas personas en torno a la música docta en Chile. En las orquestas, los solistas, las agrupaciones, las universidades que se dedican a esto.
¿Cómo ha sido ese diálogo constante con la música chilena y cuál cree que ha sido el desafío de posicionar el repertorio local en escenarios internacionales?
Me impuse la tarea. No fue algo por obligación, sino por placer, porque me interesaba mucho hacer una labor de dotar al instrumento -a la guitarra clásica- de obras musicales importantes hechas en Chile y difundirlo a través de todo el mundo. Hacer grabaciones, hacer videos, hacer todo lo necesario para que esta música sea conocida, difundida, apreciada y valorada.
¿Cuál fue la pieza musical que dio el puntapié inicial para comenzar una carrera? y ¿cómo parte este interés en la música?
Estudiando guitarra como cualquier niño, por afición. Entré al conservatorio cuando tenía 15 años. Ahí ya estaba marcado mi destino. Luego estudié acá en Chile, después en Alemania, y empecé a hacer una carrera bastante internacional, especialmente en Europa y después en Estados Unidos. Pero la verdad es una carrera que sigue y sigue, moviéndome siempre en muchos ámbitos, desde la música muy antigua, hasta la muy actual.
¿Hay alguna pieza musical o artista que te haya marcado?
Si pudiese nombrar alguna que ha sido un ícono a través de la historia y que para mí ha significado mucho, es el “Concierto de Aranjuez”, obra emblemática de la guitarra, que tiene un segundo movimiento con una melodía muy conocida que se ha hecho famosa por cantantes, se han hecho arreglos de todo tipo, y eso me ha marcado mucho en mi vida.
Tú que te has dedicado más a la parte orquestal, ¿qué te parece que artistas de otros géneros abracen lo orquestal para fusionarse?
Lo encuentro fantástico. La música como fenómeno estético es uno solo, y se la ha querido etiquetar y separar siempre en ámbitos muy distintos como el folclor, la música popular, la música clásica. Eso no le hace muy bien, porque genera divisiones ficticias, un poquito arbitrarias, y a mí me encanta eso de fusionar. La guitarra lo permite, eso es fantástico, porque se mueve en todos los ámbitos.
Vamos a tu faceta docente, ¿cómo crees que desde tu trayectoria puedes aportar a las nuevas generaciones que tienen nuevos gustos musicales?
Llevo haciendo clases más de 30 años, entonces me he ido adaptando a las nuevas generaciones y he conocido cómo cambian las cosas, las plataformas, los gustos. Por medio de la docencia uno tiene una retroalimentación muy grande con la juventud. Hoy es muy distinta que hace treinta o cuarenta años, pero en el fondo la esencia es la misma: todos quieren un ámbito donde desarrollarse, hacerlo bien, buscar nuevos caminos.
¿Cuál es el desafío más grande en cuanto a financiamiento y difusión, considerando que al arte a veces le cuesta ganarse su espacio?
Chile ha avanzado mucho en institucionalidad. Hoy día tenemos un Ministerio de las Culturas que antes no existía, tenemos una red de teatros que tampoco existía un tiempo atrás, hay varias orquestas que antes no existían y en eso hemos avanzado mucho, pero necesitamos más visibilización. Yo creo que esa es una tarea pendiente.
¿Y crees que esa responsabilidad es del Estado, de los medios de comunicación?
Yo creo que el trabajo de visibilización tiene que ser de todos, todos juntos. No puedo decir que el Estado tiene que hacer tal cosa, me parece un poco absurdo achacarle la responsabilidad. Durante toda mi carrera he buscado visibilizar lo que hago y creo que para eso tenemos que aunarnos: instituciones privadas y públicas, universidades, asociaciones gremiales como la SCD, los medios de comunicación. Es una tarea colectiva".
¿Algún mensaje para las nuevas generaciones?
He vivido muchísimos años dedicado a la música, al arte. Ha sido un camino hermosísimo, que tiene dificultades como cualquier actividad y que sencillamente hay que atreverse. Si uno confía y tiene un talento que quiere desarrollar, hay que hacerlo.
