¿Cansancio constante? Déficit de vitamina D, cortisol o hierro podría explicarlo
Dormir 8 horas y aun así sentirse agotado puede tener una explicación médica. Especialistas advierten que alteraciones en estas hormonas y micronutrientes pueden provocar fatiga persistente, un cuadro que muchas veces se confunde con estrés o sobrecarga laboral.
Jueves 5 de marzo de 2026
Volver a la rutina suele traer una sensación común: cuesta levantarse, la concentración disminuye y el cuerpo parece no responder. Sin embargo, cuando el cansancio se prolonga por semanas —incluso durmiendo bien— la explicación puede ir más allá de la sobrecarga laboral.
“El error frecuente es pensar que el agotamiento es sólo emocional o falta de voluntad. Muchas veces hay un desbalance físico que se puede medir”, advierte el doctor Eduardo Maddaleno Márquez, director médico de CLINI. Según el especialista, detrás de lo que muchas personas describen como “agotamiento crónico” existe estrés bioquímico: alteraciones en marcadores que regulan energía, respuesta al estrés y transporte de oxígeno.
El tablero de control del cuerpo
“Desde la medicina clínica y nutricional, vemos tres indicadores como el tablero de control del cuerpo: Vitamina D, cortisol y ferritina. Cuando uno o más están alterados, la energía se afecta”, explica.
La Vitamina D es la hormona que modula funciones inmunológicas y del ánimo. Datos de la Encuesta Nacional de Salud 2016-2017 muestran que el 84 % de las mujeres chilenas de 15 a 49 años tiene algún grado de deficiencia de vitamina D y un 16 % presenta déficit severo, situando este micronutriente como una prioridad de salud pública. Esto, en un país con radiación solar moderada, sugiere que factores como el estilo de vida y la exposición al sol influyen en estos niveles.
El cortisol —también conocido como la hormona del estrés— debería elevarse por la mañana y descender en la noche; cuando ese ritmo se altera, aparecen insomnio y fatiga diurna.
La ferritina, por su parte, mide las reservas de hierro. “Cuando estas reservas están bajas, nos acercamos a la anemia, limitando la oxigenación de los tejidos y provocando una fatiga que ningún café puede quitar”, señala Maddaleno.
En Chile, el déficit de hierro también es un problema relevante. Según la Encuesta Nacional de Salud 2016-2017, la prevalencia de anemia en mujeres en edad fértil alcanza aproximadamente un 6,4 %, siendo la deficiencia de hierro su principal causa. El desafío, explican especialistas, es que el déficit puede existir incluso antes de manifestarse como anemia en exámenes de hemoglobina, lo que retrasa su detección si no se evalúan indicadores como la ferritina.
Frente a la fatiga, la respuesta más común suele ser inmediata: más café, energéticas o suplementos “para la energía”. Sin embargo, el especialista advierte que esa estrategia puede enmascarar el problema.
“El abuso de energéticas o multivitamínicos tomados a ciegas no corrige un déficit específico. Puede dar una activación momentánea, pero no resuelve la causa”, enfatiza. Por eso, el mensaje es claro: medir antes de intervenir. “No basta con tomar un suplemento; hay que saber si el organismo lo necesita y en qué cantidad”, añade.
Mujeres profesionales: un grupo especialmente expuesto
Si bien el agotamiento puede afectar a cualquier persona, el déficit de hierro es especialmente relevante en mujeres entre 30 y 45 años. “En mujeres en edad fértil, las pérdidas mensuales de hierro a través de la menstruación a menudo no se compensan con la dieta. Si esto se suma al estrés sostenido, el resultado es un agotamiento profundo”, dice Maddaleno.
Aunque muchas mujeres reconocen la fatiga extrema como principal síntoma de déficit de hierro, menos del 30% identifica pruebas diagnósticas más específicas como la ferritina, algo esencial para detectar un problema antes de que se agrave.
Señales de alerta
Existen signos que ameritan evaluación médica:
- Despertar agotado incluso después de dormir las horas adecuadas.
- Dificultad para concentrarse o sensación de “neblina mental”.
- Irritabilidad o alteraciones del ánimo sin causa aparente.
- Síntomas físicos asociados, como caída de cabello, uñas quebradizas, debilidad muscular o palpitaciones.
“Antes de automedicarse, lo correcto es realizarse exámenes de sangre que miden Vitamina D, cortisol y ferritina. Con esos datos podemos abordar la causa corrigiendo los déficits detectados y no solo el síntoma”, concluye el especialista.