¿Cuántos dulces puede comer un niño en Halloween? Lo que recomiendan los nutricionistas
Con la llegada de Halloween, muchos niños regresarán a casa con bolsas llenas de golosinas. Pero ¿cuántas pueden comer sin excederse? Experta explica qué cantidades de azúcar se recomiendan según la edad y cómo administrar los dulces sin recurrir a prohibiciones.
Martes 27 de octubre de 2026
Caramelos, chocolates, gomitas y chupetes serán protagonistas este 31 de octubre. Para muchos niños, salir a pedir dulces es uno de los momentos más esperados del año. Sin embargo, cuando regresan a casa con una bolsa repleta de golosinas, surge una pregunta habitual entre los padres: ¿cuántos dulces pueden comer sin poner en riesgo su salud?
“No existe una cantidad universal de dulces recomendada específicamente para Halloween, ya que la porción depende de la edad del niño, sus requerimientos nutricionales, el tipo de golosina y el resto de su alimentación durante el día”, explica Perla Valenzuela, académica de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los azúcares libres representen menos del 10% de las calorías diarias, y señala que reducirlos por debajo del 5% puede aportar beneficios adicionales.
Como referencia, el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido establece límites orientativos de 14 gramos diarios de azúcares libres entre los 2 y 3 años, 19 gramos entre los 4 y 6 años y 24 gramos entre los 7 y 10 años. Estas cantidades incluyen todas las fuentes de azúcares libres consumidas durante el día, no solamente las golosinas de Halloween.
“Dos o tres golosinas pequeñas pueden contener cantidades de azúcar muy diferentes según su composición y tamaño. Por eso, más que establecer un número rígido de unidades, debemos considerar su aporte de azúcar y la alimentación habitual del niño”, advierte Valenzuela.
¿Qué pasa si un niño come demasiados dulces?
Consumir una gran cantidad de golosinas en pocas horas puede provocar molestias digestivas, como dolor abdominal, distensión o diarrea. Además, si los dulces reemplazan comidas habituales, pueden desplazar alimentos importantes para el crecimiento y desarrollo.
Uno de los principales riesgos es la salud bucodental. El consumo frecuente de azúcar favorece la aparición de caries, especialmente cuando las golosinas son pegajosas o permanecen durante mucho tiempo en contacto con los dientes.
“El riesgo aumenta cuando los dulces se consumen repetidamente durante el día, especialmente si son pegajosos o permanecen mucho tiempo en contacto con los dientes”, señala la académica.
No obstante, la especialista aclara que comer más dulces de lo habitual durante una sola celebración no provoca por sí mismo obesidad ni diabetes. Estos problemas se relacionan con múltiples factores, entre ellos los hábitos alimentarios mantenidos en el tiempo.
También recuerda que en menores de dos años se recomienda evitar los azúcares añadidos y que los caramelos duros y otras golosinas pequeñas pueden representar un peligro de asfixia para los niños de menor edad.
5 consejos para administrar los dulces de Halloween
Para que la celebración no se convierta en una discusión familiar, Valenzuela recomienda establecer acuerdos y mantener una relación equilibrada con los alimentos:
1. No salir a pedir dulces con hambre. Ofrecer una comida equilibrada antes de la celebración ayuda a evitar que los niños consuman grandes cantidades de golosinas apenas las reciben.
2. Revisar las golosinas al llegar a casa. Es importante comprobar que los envoltorios estén cerrados y descartar productos sospechosos. En niños pequeños, también se deben retirar aquellos que representen riesgo de atragantamiento.
3. Elegir algunas golosinas y guardar el resto. La nutricionista aconseja acordar una pequeña selección para disfrutar durante Halloween y reservar otras para días posteriores. No es necesario consumir todo lo recolectado.
4. Evitar comer dulces durante todo el día. Es preferible ofrecerlos en momentos definidos, idealmente junto con una comida o después de ella, en vez de mantener un picoteo constante que aumente la exposición de los dientes al azúcar.
5. No utilizar los dulces como premio o castigo. Prohibirlos completamente o asociarlos al buen comportamiento puede generar una relación poco saludable con la alimentación. Lo recomendable es establecer límites claros, pero flexibles, sin recurrir a la culpa.