Marcianeke y Anaís Vilches revelan detalles de la dolorosa pérdida que marcó su relación
Viernes 23 de octubre de 2026
El cantante urbano y su pareja hablaron sobre uno de los episodios más difíciles que han enfrentado...
El duque de Sussex confesó que durante años sintió que ser feliz significaba traicionar la memoria de su madre. Además, abordó su relación con sus hijos y la posibilidad de reconciliarse con la familia real británica.
Viernes 23 de octubre de 2026
El príncipe Harry abrió su corazón sobre uno de los episodios más dolorosos de su vida: la muerte de su madre, la princesa Diana de Gales, quien falleció en un accidente automovilístico en París en 1997, cuando él tenía apenas 12 años.
En una entrevista con la revista GQ, publicada el pasado 20 de octubre, el duque de Sussex reveló cómo la terapia lo ayudó a enfrentar el duelo y comprender que encontrar la felicidad no significa olvidar a su madre.
“He aprendido a aceptar y entender que nunca superas completamente el duelo. Aprendes a vivir con él”, expresó Harry, quien actualmente tiene 42 años.
Durante años, el hijo menor del rey Carlos III enfrentó un profundo conflicto emocional, pues creía que dejar atrás el sufrimiento podía significar abandonar el recuerdo de su madre.
“Si dejo de estar de duelo, ¿significa que estoy renunciando al recuerdo de mi madre?”, recordó haberse preguntado.
A esa inquietud se sumaba otra interrogante que marcó gran parte de su vida: “Si llego a ser feliz, ¿estoy traicionando su memoria?”.
Sin embargo, el príncipe explicó que recibir ayuda psicológica cambió su manera de enfrentar la pérdida, permitiéndole expresar emociones que había reprimido durante décadas.
“La terapia fue lo que realmente cambió las cosas para mí, porque me dio permiso para vivir el duelo y reconocer que, sí, perder a tu mamá es realmente horrible y está bien llorar por ello”, confesó.
Las declaraciones se suman a las reflexiones que Harry compartió recientemente en una clase de MasterClass titulada Redefining Grief: Building Resilience Through Loss, junto a la neurocientífica Mary-Frances O'Connor.
En aquella conversación, el duque de Sussex reconoció que no lloró cuando recibió la noticia del fallecimiento de Diana. Aunque derramó lágrimas durante su funeral, aseguró que posteriormente pasó cerca de 20 años sin volver a llorar.
También relató que atravesó episodios de ansiedad, ataques de pánico, insensibilidad emocional y depresión.
Según explicó, durante su juventud recurrió a las fiestas y las salidas con amigos como una forma inconsciente de evitar enfrentar el dolor.
“¿A veces hacía eso para reprimir la tristeza de haber perdido a mi madre? Sí. ¿Era consciente de ello en ese momento? Absolutamente no”, sostuvo.
Incluso su paso por las Fuerzas Armadas británicas representó una manera de mantenerse ocupado y alejarse de sus emociones, algo que hoy reconoce que no reemplazaba el proceso de duelo.
Harry aseguró que uno de los principales cambios que ha experimentado gracias a la terapia es su capacidad de conectar emocionalmente con sus seres queridos, especialmente con sus hijos Archie, de 7 años, y Lilibet, de 5, fruto de su matrimonio con Meghan Markle.
Asimismo, reconoció que todavía piensa frecuentemente en Diana y se pregunta cómo sería su familia si ella continuara con vida.
Durante la entrevista también abordó las tensiones que mantiene con integrantes de la familia real británica, particularmente con su padre y su hermano, el príncipe William.
Consultado sobre si desea reconstruir esos vínculos, respondió: “Por supuesto que sí”.
“Lo más importante es reconciliarse”, agregó, dejando abierta la posibilidad de un acercamiento familiar.
El duque de Sussex también cuestionó las críticas que ha recibido por hablar públicamente de sus experiencias personales.
“A todos los demás se les permite contar su versión de mi historia, pero Dios no quiera que yo pueda contar la otra parte”, manifestó.
A casi tres décadas de la muerte de su madre, Harry aseguró que actualmente observa su historia desde una perspectiva diferente.
En lugar de considerar el dolor como un impedimento para disfrutar de la vida, ha aprendido a mantener presente el legado de Diana a través de su familia y su trabajo.
“Me encanta poder llevar ahora el recuerdo de mi madre conmigo, en mi trabajo, en lugar de dejar que me hunda”, reflexionó.
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