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El proyecto busca desarrollar una innovadora plataforma para comprender cómo se organizan las bacterias y explorar nuevas estrategias frente a infecciones persistentes.
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¿Es posible utilizar la luz para controlar el comportamiento de las bacterias y comprender por qué algunas infecciones resultan tan difíciles de tratar? Esa es la pregunta que buscarán responder los científicos chilenos Luis Larrondo, director ejecutivo del Instituto Milenio de Biología Integrativa (iBio), y Gerardo Cárcamo-Oyarce, mediante una investigación que combina optogenética y microbiología para estudiar comunidades bacterianas con una precisión hasta ahora difícil de alcanzar.
La iniciativa fue seleccionada para recibir el Pew Biomedical Research Partnership Award 2026, reconocimiento internacional otorgado por The Pew Charitable Trusts con financiamiento de Biohub, iniciativa impulsada por Mark Zuckerberg y Priscilla Chan. En su primera edición, el programa distinguió a solo cuatro duplas de investigadores de Latinoamérica, tras un competitivo proceso de evaluación internacional.
El financiamiento contempla US$180 mil por proyecto, distribuidos durante dos años, destinados a personal, equipamiento, insumos y actividades de investigación. Su particularidad radica en promover colaboraciones interdisciplinarias que permitan abordar desafíos científicos difíciles de resolver desde un solo laboratorio.
La investigación se centrará en Pseudomonas aeruginosa, una bacteria capaz de formar biopelículas o biofilms: comunidades de microorganismos que se organizan en estructuras tridimensionales y desarrollan mecanismos de protección frente al entorno. Estas características favorecen las infecciones persistentes y aumentan su tolerancia a los antibióticos, convirtiéndolas en un importante desafío biomédico.
Para comprender mejor su funcionamiento, los investigadores desarrollarán una plataforma basada en optogenética, tecnología que permite utilizar la luz para activar o desactivar determinadas funciones celulares y estudiar cómo esos cambios afectan al comportamiento de toda una comunidad bacteriana. “La optogenética permite utilizar la luz como un interruptor para encender o apagar funciones celulares específicas. Nuestra idea es aplicar este principio a comunidades bacterianas, controlando la actividad metabólica de determinadas regiones de un biofilm y observando cómo esto afecta al resto de la comunidad”, explica Luis Larrondo.
El proyecto se enmarca en una línea de investigación que su laboratorio ha denominado “optoecología”, orientada a utilizar herramientas optogenéticas para estudiar y controlar las interacciones entre microorganismos, incluyendo sus relaciones de cooperación y competencia. La nueva plataforma permitirá intervenir sobre estos procesos con una precisión espacial y temporal difícil de alcanzar mediante técnicas tradicionales. “Lo interesante es que no todas las bacterias dentro de estas comunidades se comportan de la misma manera. Nuestra investigación busca entender cómo esa diversidad metabólica contribuye a las propiedades colectivas del biofilm y qué ocurre cuando, mediante el uso de luz, modulamos sus características. Esto eventualmente podría revelar nuevas estrategias para combatir estas infecciones”, señala el investigador.
Además de estudiar el comportamiento de las bacterias, el equipo explorará cómo ciclos alternados de cooperación y escasez de nutrientes pueden modificar, a lo largo de generaciones, las características de estas comunidades y su composición. “Este reconocimiento es especialmente significativo porque se trata de la primera versión de un concurso que apuesta por proyectos innovadores e interdisciplinarios. En nuestro caso, nos permitirá combinar experiencias complementarias en optogenética y microbiología clínica, explorar nuevas preguntas y consolidar una colaboración que puede proyectarse mucho más allá de estos dos años”, destaca Larrondo.
Para el director ejecutivo de iBio, la distinción también refleja la capacidad de la ciencia chilena para competir internacionalmente y generar conocimiento mediante la colaboración entre distintas disciplinas. “Este reconocimiento refleja la calidad y competitividad de la ciencia que se realiza en Chile, así como nuestra capacidad de generar propuestas innovadoras y colaborativas con proyección internacional. Para iBio, representa además una validación de nuestra apuesta por la investigación interdisciplinaria e innovadora”, sostiene.
Durante los próximos dos años, el principal desafío será desarrollar sistemas optogenéticos robustos en Pseudomonas aeruginosa, capaces de controlar con precisión procesos biológicos relevantes para comprender el comportamiento de esta bacteria. Aunque la investigación se encuentra en una etapa inicial, sus resultados podrían contribuir a identificar nuevas aproximaciones para enfrentar infecciones persistentes y ampliar las posibilidades de aplicación de la optogenética en microbiología.