Hoy se suele asociar a los jóvenes con la flexibilidad laboral y los cambios frecuentes de empleo, en Chile la Generación Z muestra un perfil considerablemente más pragmático. Sin embargo, al momento de evaluar una oferta laboral, un 86% de las personas de entre 15 y 29 años prioriza las oportunidades de crecimiento dentro de la empresa, un 85% busca un buen clima de trabajo y otro 85% valora la estabilidad, dejando la adaptabilidad de horarios o condiciones en un segundo plano con un 78%.
Esta constante búsqueda de certezas se refleja también en la modalidad de trabajo, donde un 74% de los encuestados se inclina por la presencialidad, un 73% prefiere jornadas con horario fijo, un 66% busca una remuneración estable y un 75% espera que el empleador asuma la cobertura de su seguridad social.
Este interés también se refleja en la formación: un 69,3% piensa capacitarse. Sin embargo, el tiempo (59,3%) y el costo (50%) aparecen como las principales barreras, evidenciando la necesidad de ofrecer alternativas accesibles y vinculadas directamente con las oportunidades de trabajo.
“Estamos frente a personas que realmente valoran la flexibilidad, pero que también necesitan claridad sobre las condiciones ofrecidas y posibilidades reales de crecimiento. Para las empresas, el desafío es comunicar mejor lo que pueden ofrecer y acompañar los primeros años de trayectoria, una etapa que suele estar marcada por mayor inquietud”, señala Reyes Mancebo, Country Leader de la compañía.
Un ingreso al mundo del trabajo marcado por la incertidumbre
Durante el primer trimestre del 2026, la desocupación de la Generación Z alcanzó un 17,2%, frente al 8,9% ya registrado para la población general en esas fechas. A esto se suma una mayor movilidad, donde el 55% buscó una nueva oportunidad durante los últimos tres meses y un 37,4% estuvo cesante en el último año.
La problemática se inserta en una coyuntura especialmente compleja para los jóvenes. Durante el trimestre mayo-julio de 2026, la tasa de desocupación nacional llegó al 9,5%, con un aumento de 0,8 puntos porcentuales en doce meses, mientras que entre las personas de 15 a 24 años alcanzó un 23,5%, equivalente a dos veces y media el promedio del país. Esta brecha ha vuelto a poner en el centro de la discusión las dificultades para acceder a una primera experiencia laboral y avanzar hacia empleos formales.
Las trayectorias juveniles, además, son diversas. Mientras un 35,7% se dedica exclusivamente a trabajar y un 28% solo estudia, el 15,4% combina ambas actividades. Es decir, aproximadamente uno de cada seis jóvenes debe compatibilizar su formación con la generación de ingresos.
Para la empresa, esta radiografía demuestra que atraer talento joven requiere ir más allá de ofrecer flexibilidad. Las organizaciones también deben entregar certezas, ambientes sanos y caminos visibles de crecimiento, respondiendo a las expectativas de quienes están dando sus primeros pasos profesionales.
Los datos presentados por Eurofirms corresponden a una segmentación propia de la población de 15 a 29 años, construida a partir de los microdatos de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE), del primer trimestre de 2026. Esta segmentación difiere de algunos reportes del INE que consideran el tramo de 15 a 24 años. Por ello, para efectos de este estudio, los datos obtenidos responden de manera más consistente al rango etario definido para el análisis de la Generación Z.