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Lunes 29 de diciembre de 2025
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El contacto frecuente con el agua y el cloro puede favorecer la aparición de la molesta otitis externa. Una especialista de la UDLA entrega las claves para proteger la salud auditiva y disfrutar de las vacaciones de forma segura.
Lunes 29 de diciembre de 2025
Con la llegada de las altas temperaturas, el uso de piscinas, playas, ríos y lagos se vuelve una actividad cotidiana.
Durante los meses estivales, el contacto reiterado con agua, especialmente en recintos con cloro o con mantenciones irregulares, puede alterar la barrera natural del oído.
Por ejemplo, investigaciones clínicas han observado que la frecuencia de uso de piscinas se asocia de manera directa con la aparición de otitis externa, incluso por sobre factores como la edad o características anatómicas de quienes nadan de forma habitual.
“Quienes presentan perforación de tímpano, antecedentes de infecciones recurrentes o cirugías previas en el oído requieren medidas adicionales, ya que la entrada de agua puede desencadenar cuadros más severos o reactivar episodios anteriores. Mantener el oído seco durante las actividades acuáticas es clave para evitar complicaciones”, explica la académica de Campos Clínicos de la carrera de Fonoaudiología de UDLA Sede Viña del Mar, Camila Abarza.
Para disfrutar del agua sin complicaciones, la fonoaudióloga recomienda seguir estas pautas:
Uso de protectores: Para nadadores frecuentes, lo ideal es utilizar tapones de silicona o dispositivos personalizados que aseguren un sellado adecuado sin retener humedad.
Complemento: El uso de una gorra de natación ajustada ayuda a disminuir significativamente el ingreso de agua durante las inmersiones.
Secado correcto: Al salir del agua, basta con secar la zona externa con una toalla limpia.
Se debe evitar el uso de hisopos u objetos extraños, ya que pueden lesionar la piel o retirar el cerumen, el cual cumple una función protectora vital.
Sobre este punto, Camila Abarza advierte que “no es recomendable aplicar remedios caseros ni utilizar gotas sin indicación médica, ya que estas prácticas pueden agravar el cuadro, especialmente si existe una perforación timpánica no diagnosticada”.