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Solo entre enero y agosto de 2026 se comercializaron 39.769 vehículos nuevos de cero y bajas emisiones en Chile.
Lunes 5 de octubre de 2026
La electrificación del mercado automotor chileno avanza con fuerza, pero con ella también aparecen nuevas siglas y conceptos que no siempre son fáciles de distinguir. Según el último informe de la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC), entre enero y agosto de 2026 se comercializaron 39.769 vehículos nuevos de cero y bajas emisiones, mientras que solo los modelos electrificados enchufables alcanzaron las 12.702 unidades, un 143,4% más que en igual periodo del año pasado.
Dentro de estos últimos, los vehículos 100% eléctricos (BEV) acumularon 6.902 unidades, con un crecimiento de 102,3%; los híbridos enchufables (PHEV) llegaron a 4.955 unidades, aumentando 181,9%; y los eléctricos de rango extendido enchufables (P-REEV) sumaron otras 845 unidades.
Este dinamismo también se refleja en el desempeño reciente de Lynk & Co en Chile. De acuerdo con las cifras de ANAC, la marca pasó de 30 unidades comercializadas en agosto a 75 en septiembre, lo que representa un crecimiento mensual de 150%. Al comparar ambos meses entre las marcas que registraron al menos 20 unidades vendidas en agosto, Lynk & Co se ubicó entre las de mayor crecimiento porcentual del mercado.
Pero, ¿qué diferencia realmente a un híbrido de un híbrido enchufable? ¿Todos los autos electrificados necesitan conectarse a la corriente? ¿Y qué significan conceptos como kWh o carga rápida?
Aunque muchas veces se habla simplemente de “autos eléctricos” o “híbridos”, existen distintas tecnologías de propulsión.
No utiliza un motor a combustión. El vehículo es impulsado exclusivamente por uno o más motores eléctricos alimentados por una batería que debe cargarse conectándola a la red. Por ello, su autonomía depende directamente de la capacidad de esa batería, la eficiencia del vehículo y las condiciones de conducción.
Combina un motor eléctrico y una batería recargable externamente con un motor a combustión. Puede realizar desplazamientos en modo 100% eléctrico y, cuando es necesario, utilizar el sistema híbrido para recorridos más extensos. Esta combinación permite realizar buena parte de los trayectos cotidianos utilizando electricidad, manteniendo el motor a combustión como respaldo para viajes de mayor distancia.
También cuenta con un motor eléctrico y otro a combustión, pero no se enchufa. La batería obtiene energía principalmente mediante el frenado regenerativo y el propio funcionamiento del vehículo. El sistema eléctrico complementa al motor tradicional y permite reducir el consumo de combustible.
Utiliza un sistema eléctrico de menor potencia que asiste al motor a combustión en situaciones como partidas o aceleraciones. Tampoco necesita conectarse a la corriente y, a diferencia de un híbrido convencional, el aporte del motor eléctrico es más limitado.
“A medida que aumenta la oferta de vehículos electrificados, también es importante que las personas puedan entender qué están comparando. Un híbrido, un híbrido enchufable y un eléctrico responden a necesidades y formas de uso distintas. Más que quedarse con las siglas, lo relevante es conocer cómo funciona cada tecnología, qué autonomía entrega y qué opciones de carga ofrece”, explica Pablo Contreras, Product Manager de Lynk & Co Chile.
Otra confusión frecuente es la diferencia entre los kilowatts (kW) y los kilowatt-hora (kWh). Los primeros miden la potencia, tanto la que puede entregar un motor como la potencia máxima que un vehículo puede recibir durante la carga. Los segundos, en cambio, indican la cantidad de energía que puede almacenar una batería, pero este número no siempre garantiza una mayor autonomía, ya que factores como el peso, la aerodinámica y la eficiencia del sistema también influyen.
Los vehículos enchufables pueden utilizar distintos tipos de carga. La corriente alterna (AC) es la más habitual en hogares y cargadores de menor potencia, mientras que la corriente continua (DC) permite cargas más rápidas y se utiliza principalmente en estaciones especializadas, ya que su instalación domiciliaria requiere mayor infraestructura eléctrica.
En los híbridos enchufables aparecen habitualmente dos cifras diferentes. La autonomía eléctrica corresponde a la distancia que el vehículo puede recorrer utilizando exclusivamente la energía almacenada en su batería, mientras que la autonomía combinada incorpora el funcionamiento conjunto del sistema eléctrico y el motor a combustión. Es precisamente en esta categoría donde se encuentran actualmente dos SUV que Lynk & Co comercializa en Chile.
El modelo 01 PHEV ofrece hasta 75 kilómetros de autonomía WLTC en modo 100% eléctrico y una autonomía combinada de 750 kilómetros, permitiendo utilizar la conducción eléctrica en desplazamientos cotidianos y combinarla con el motor a combustión en trayectos más extensos.
Por su parte, el Lynk & Co 08 PHEV incorpora una batería de 39,6 kWh y alcanza hasta 245 kilómetros de autonomía WLTC en modo eléctrico puro, junto con una autonomía combinada de 1.400 kilómetros. Además, cuenta con selección de modos de conducción para adaptar el funcionamiento del vehículo a distintos escenarios de uso.