Pensiones de alimentos: qué puede hacer un padre o madre cuando el deudor no paga
Lunes 21 de septiembre de 2026
Según cálculos de la OMS, son anémicos un 42% de los niños menores de 5 años y un 40% de las embarazadas. Conoce en esta nota los tipos de anemia y qué es bueno para tratarla.
Martes 16 de mayo de 2023
Sentirse débil y cansado son unos de los principales síntomas a la hora de hablar de la anemia, enfermedad que existe en diferentes tipos y que puede deberse a una serie de causas, dependiendo de la persona.
Es común escuchar de ella, pero, ¿qué es exactamente la anemia?.
Mayo Clinic explica que es una afección en la cual la persona carece de suficientes glóbulos rojos sanos para transportar un nivel adecuado de oxígeno a los tejidos del cuerpo.
Según la Organización Mundial de la Saud (OMS), la anemia es un "grave problema de salud pública en el mundo", afectando mayoritariamente a niños pequeños y embarazadas. Según cálculos de la institución, en todo el mundo, son anémicos un 42% de los niños menores de 5 años y un 40% de las embarazadas.
La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, en su portal en línea, apunta a la existencia de diferentes tipos de anemia:
La entidad puntualiza que el tipo de anemia más común es la anemia por deficiencia de hierro.
¿Qué es la anemia ferropénica? La misma entidad precisa que ocurre cuando el cuerpo no tiene suficiente cantidad hierro, el cual ayuda a producir glóbulos rojo.
De acuerdo con Mayo Clinic, los principales signos de la anemia, y a los cuales es importante poner atención, son:

En lo que respecta a la comida, y de acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés), los tipos más comunes de anemia se pueden prevenir consumiendo alimentos ricos en hierro.
Ejemplo de estos son las carnes rojas, la carne de ave, el pescado y los mariscos. También existen otras posibilidades vegetarianas, como los guisantes, las lentejas, los frijoles, el tofu; a los que se le suma suman vegetales de hojas verdes, frutos secos –como ciruelas y pasas–, y cereales y panes fortificados con hierro.

El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre del NIH agrega que, como parte del tratamiento, el médico tratante puede recetar medicamentos que ayuden a la médula ósea a producir más glóbulos rojos.
Para los tipos de anemia más moderados, también pueden ingerirse suplementos de hierro o de vitamina B12, dependiendo del tipo que se posea.