No aceptó que el juez le quitara a sus hijas, y no encontró nada mejor que llevárselas muy lejos. Sin embargo, el miedo de Matilda la hizo cambiar de opinión

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Trinidad ya pasó todos los límites. Una vez que llegó a su cada desde el juzgado, le dijo a sus hijas que se iría de viaje. Pero lo que realmente quería era irse con ellas muy lejos para no entregárselas a Pedro.

Pero todo salió mal, ya que Matilda llamó a su papá y le dijo que estaba muy asustada y no quería que su mamá se las llevara.