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Sitiados

La gran batalla de los mapuche
03/07/2015
Contra los españoles

La gran batalla de los mapuche

La serie de TVN Sitiados está basada los acontecimientos ocurridos en la batalla de Curalaba en 1598, donde los mapuche deciden expulsar a los españoles por usurpar sus tierras.

En 1598, un grupo de españoles estaba asentado en lo que hoy conocemos como Villarrica, pero tuvo que enfrentar constantemente la rebelión de los mapuche, quienes tienen como objetivo sacarlos de sus tierras ancestrales. ¿Cómo partió el conflicto? Estos son los hechos en los que se basa la serie Sitiados.

El encuentro de dos mundos

Sin duda que las ansias de expansión por parte de los españoles alteró para siempre la vida de los pueblos indígenas asentados en este territorio. 1536 no sólo será recordado como el año del “Descubrimiento” por parte de Diego de Almagro, sino que también el inicio de una guerra que duró entre 1641 y 1655 aproximadamente y que marcó para siempre la vida de quienes vivieron el conflicto y la de su descendencia.

En esos años, los mapuche se denominaban entre ellos como "Reche", según los relatos de los padres Luis de Valdivia, Febrés y Havestadt, porque se identificaban como gente pura, verdadera, en relación a los Inka y a los españoles (pu inka que deformó en wingka, también pu Wirakocha o los Wirakocha, nombre dado a los Inka que llegaron a nuestro territorio hablando de Wirakocha e Inti), sino que también entre Reche de distintos Rewe, lo que a ratos traía conflictos y guerras.

Los mapuche pertenecían a una unidad territorial y socio-política llamada Lofche, que podríamos definir como grupo familiar, donde los hombres podían tener más de una mujer. Cada Lofche estaba  encabezado por un Lonko y asociado, o unido, a un Rewe, entidad que se congregaba con otros Rewe formando los AyllaRewe (nueve Rewe), MeliRewe (cuatro Rewe), etc. Estos Ayllarewe se unían a otros formando un Vtámapu (grandes territorios), en este último caso los que vivían desde el río Bío Bío hasta el Toltén, como señala José Manuel Zavala Cepeda en su libro Los Mapuches del siglo XVIII.

Jose Bengoa señala en su libro “Historia del pueblo Mapuche en los siglos XIX y XX” que cuando los españoles llegaron a estas tierras se encontraron con un pueblo que tenía un desarrollo medio de la agricultura, según el relato de Mariño Lobera y Pedro de Valdivia. También agrega que contaban con una estructura armónica, en base al respecto de los equilibrios, tanto en sus relaciones con la naturaleza como en sus relaciones internas.

Cabe aclarar que la denominación "mapuche" no aparece documentada sino hasta el siglo XVIII, según Guillaume Boccara en su libro "Los Vencedores. Historia del Pueblo mapuche en la época colonial". Mapuche literalmente significa "Gente de la Tierra", pero no en el sentido de elemento que se le ha dado por antropólogos e historiadores no Mapuche, sino que tiene un sentido de unidad territorial, "gente del Mapu", que es el territorio, país, comprendido desde el río Bío Bío al sur, desde el océano pacífico al atlántico limitando con la futura provincia de Buenos Aires en el río Salado, las provincias de Córdoba, San Luis y Mendoza.

Diego de Almagro no logró encontrar el oro prometido en Chile, pero sí conoció la resistencia del pueblo mapuche según la versión de Gómez de Alvarado, quien fue atacado en la confluencia de los ríos Ñuble e Itata. Ésta fue primera batalla hispano-mapuche conocida como “La Batalla de Reinowelén”.

Tras el fracaso de la expedición de Almagro, Pedro de Valdivia asume el riesgo y se aventura en conquistar estas indómitas tierras con el objetivo de obtener “fama y memoria”.

En 1541, Valdivia logra instalarse en el Valle del Mapocho (o Mapuche) y funda Santiago del Nuevo Extremo el 12 de febrero de 1541. Años más tarde, el gobernador inicia su avanzada hacia el sur fundando Concepción (1550), Imperial (1551), Villarrica (1552), Valdivia (1552) y Angol (1553), además de Arauco, Tucapel y Purén, creyendo haber consolidado así su empresa de conquista.

La muerte de Valdivia después de la Batalla de Tucapel (1553), no detiene el ímpetu de los españoles por conquistar el fin del mundo.  Una serie de gobernadores toman el mando los siguientes años, al mismo tiempo que se abren algunos lavaderos y minas de oro en 1560 y 1563, según consigna Bengoa. Gerónimo de Vivar señaló que“Hai mui grandes minas de oro y plata y de otros metales, y aun yo ví unas minas de oro junto a la Villa Rica en un pueblo de un Cacique que se decía Pucorco (Pucón), bien ricas”, mientras Vicente Carvallo y Goyeneche decía que: “Es tradición constante en Chile que a 25 ó 30 leguas al oriente de la ciudad de Villa Rica, existieron faenas mineras de explotación de oro por parte de los conquistadores”. Por otro lado los viajeros Estadounidenses J. Lee Smith y F. Cole señalaron en el siglo XIX haber encontrado vestigios de trabajos en lavaderos de oro en las inmediaciones de Villarrica.

La lucha y resistencia contra los españoles le permitió a los mapuche aprender sus tácticas y a utilizar sus armas. El mismo autor señala que “se apropiaron del caballo y se transformaron en grandes jinetes, aprendieron a usar las espadas, dagas y fierros y las incorporaron a sus picas de coligües”.

El enfrentamiento entre españoles y mapuche se mantiene efervescente cuando el Rey Felipe II designa como gobernador a Martín García Oñez de Loyola en 1592.



(Mapa Villarrica 1553-1602 del libro "Villarrica" de Guillermo González)

Curalaba: ¿Desastre o victoria?

En 1598, el gobernador Martín García Oñez de Loyola recorrió las fundaciones más australes del Reino como Valdivia, Osorno y Villarrica, finalizando su inspección en Imperial. Desde Angol, el capitán Hernando Vallejo le solicitó auxilio, ya que temía ser atacado en cualquier momento.

Oñez de Loyola emprendió el viaje entre Imperial y Angol guiados por el Toqui Nawelfurí quien era uno de los lugartenientes de Pelantaro (Pelanxaro) en la zona noreste de la frontera con España, además de ser también el jefe de la inteligencia mapuche. Nawelfurí guió al confiado Oñez de Loyola llevando por mensajero a Millatrewa que mantenía las comunicaciones con Pelantaro, quién los atacaría en Curalaba.

Los españoles y sus yanaconas se detuvieron en Curalaba para pasar la noche confiados y casi sin guardia, dejando incluso los caballos sueltos para que pastasen tranquilos. Al amanecer del 23 de diciembre las fuerzas de Pelantaro cayeron sobre los españoles, sobreviviendo sólo  tres. Uno escapó a Imperial, el otro, un sacerdote, fue dejado prisionero pero el último de ellos fue sacrificado en el valle de Elicura.

En cuanto a la suerte de Oñez de Loyola, es algo que se discute aún. Unos dicen que murió en la refriega mientras se levantaba, otros dicen que estaba con la espada en la mano y otros que fue aprisionado y sacrificado ritualmente, ésta última versión obtenida del testimonio de unos Yanakona. Francisco Nuñez de Pineda y Bascuñan, en su Cautiverio Feliz, relató que Quilalevo (KülaLewfu) le contó cómo murió Oñez en combate según le contaron a él unos mapuche que estuvieron presentes ese día, y que según ellos había muerto peleando.

José Bengoa señala que tras el ataque, “Pelantaro destruyó todas las ciudades al sur del Bío Bío: Valdivia fue incendiada, Angol e Imperial fueron despobladas y Villarrica fue destruida y olvidada”, por lo que considera este hecho como “el más importante de la historia mapuche y española de ese período”. Las consecuencias de este desastre para los españoles y victoria para los mapuche es que “se eliminaron los lavaderos de oro más importantes y la Corona Española tuvo que constituir un ejército profesional y mantenerlo con fondos del rey (Real Situado)”, según Bengoa.

Sin duda, el gran triunfo para los mapuche fue expulsar a los españoles de su territorio, comprendido entre el Bío Bío y el seno del Reloncaví, subsistiendo sólo Chiloé. Por otro lado, se dio paso una nueva etapa con los conquistadores: la del diálogo a través de los parlamentos, proceso impulsado por el sacerdote Jesuita Luis de Valdivia, según lo señala Alexi Videla en “La situación de la Araucanía ante la soberanía del Estado Chile en el siglo XIX”.

La consecuencia inmediata fue que todo el territorio mapuche (Mapu) se levantó. Comenzaron a correr los Proom öm (lanas anudadas que servían para contar los días en que se harían reuniones políticas o ataques, desanudándose un nudo al pasar un día), También corrían las flechas que habían sido alimentadas con sangre española, manos, dedos o cabezas recorrían el país invitando a cada Rewe a levantarse y expulsar a los invasores. Ankanamún fue finalmente quién más trató con los Lonko y Toki de Villarrica puesto que quedó al mando de las tropas que operarían en las ciudades de arriba, mientras que Pelantaro, junto a sus fuerzas de elite de Purén, recorrían el territorio de norte a sur organizando y motivando a los guerreros, y en la costa el lonko Kintún Wenu lucía sus talentos bélicos. Curalaba fue la chispa que encendió la guerra.

Desde la década de 1580 Villa Rica (Villarrica) tenía fortificado el río Toltén y un presidio en defensa de sus moradores y encomenderos, todo por orden del entonces Gobernador Alonso de Sotomayor. En la década de 1590 Villa Rica contaba con 400 habitantes aproximadamente, aunque hay autores que creen que esto no es así. Basándose en el número de manzanas, su división fue en cuatro solares y cada vecino podía tener no más de un solar. Los cálculos del fuerte llegan a un total de 700 habitantes españoles, esto sin contar los negros esclavos y los mapuche encomendados.

Es difícil determinar la población mapuche debido a la falta de registros exactos y a las exageraciones habituales para señalar su número (para su gobierno Ruiz de Gamboa habla de 60.000 “indios de paz” y 30.000 “indios de guerra en el Reino, mientras que Nájera habla de 20.000 lanzas enemigas y 10.000 amigas y en total 100.000 habitantes. A mediados del siglo XVII, un censo arrojó 150.000 habitantes en el Ngulumapu (el oeste del país mapuche) y en los tiempos de la llegada de Pedro de Valdivia se calcula en 1 millón la población en el Reino de Chile). Para Villarrica se calcula en 7 mil la población mapuche.

Se calcula que el primer ataque mapuche a Villa Rica fue de 7.000 hombres, luego se menciona a Pelantaro y Kolüñanko sitiando Villarriica con 10.000 hombres, ¿cuántos de ellos habrán sido foráneos?. Incluso es difícil determinar su número en base a sus familias, puesto que si bien los mapuche más pobres tenían una sola esposa, existía un número no menor que tenía dos, tres, cuatro y hasta pasar los dos dígitos, mientras por otro lado el Yanakona KuriMañke tenía 600 hombres. A diferencia de los españoles, Historia Mapuche cree que en este caso es difícil hacer un cálculo serio. La manera más usada para determinar la población es en base a la documentación existente sobre las encomiendas.

Después de la victoria de Curalaba, el Corregidor Rodrigo de Bastidas levantó un fuerte amplio para sostener un eventual sitio. Ordenó acopiar alimentos y preparó a sus subordinados. El fuerte habría estado ubicado en el vértice que se forma entre el río Toltén y el Lago Villarrica (Mallólavken).

La inteligencia y prudencia en el proceder del Corregidor significó evitar el total descalabro de los moradores de Villarrica puesto que, pocos días después, los mapuche que ya habían sido traicionados por el Lonko KuriMañke en unión con los españoles, se reorganizaron y cargaron sobre el pueblo y fuerte destruyendo todo a su paso, salvo el fuerte, y forzando de tal manera al enemigo que los mapuche leales a los españoles comenzaron a abandonarlos, pasándose a pelear junto a sus hermanos. Hoy se señala como el lugar del Fuerte de Villarrica una amplia manzana convertida en cancha de fútbol y ubicada en el vértice que forman el río Toltén y el Lago Villarrica.

La vida en Villarrica fue muy tortuosa para los españoles. Vivieron constantemente asediados y atacados de vez en cuando por pequeñas partidas que actuaban antes del amanecer o por grandes ejércitos. No tenían como generar comida, situación que los llevó a comerse a los perros, gatos, caballos, todos los artículos de cuero y a recurrir al canibalismo haciendo cecinas de los cuerpos de los mapuche muertos en combate, incluyendo el caso de una madre que devoró a su hijo recién nacido. La desesperación los llevó a arriesgarse a salir del fuerte para tomar caballos o frutos, situación que les significó perder importantes soldados en estas salidas como fue el caso del mulato Beltrán o Marcos Chavarrí, muerto y prisionero respectivamente. Muchos prefirieron escapar del fuerte y ser tomados prisioneros por los mapuche en la confianza que podrían comer y no serían asesinados. Dentro de esta dramática situación cabe mencionar que los mapuche estuvieron constantemente invitando a los españoles a rendirse, comprometiéndose a respetar sus vidas, pero el orgullo, lealtad a su Rey y la altivez de Rodrigo de Bastidas cerraron todo trato.

Después de una larga defensa, el 07 de febrero de 1602 Villa Rica cae, quedando vivos hasta antes del ataque final, según Guillermo González Díaz un total de 23 personas. Por su parte, según el Ejército de Chile en su Toqui Pelantaro los sobrevivientes fueron 21.

Comentarios

  • Se rompe el pacto de no agresión

    Se rompe el pacto de no agresión

    Recién llegada de España y tras ser rescatada de un ataque de los indios por el sargento Agustín, Isabel ingresa al fuerte Villarrica en medio de una gran tensión imperante entre españoles y mapuches.

  • Mapuche cabezas rapadas ¿Ficción o realidad?

    Mapuche cabezas rapadas ¿Ficción o realidad?

    Se cree que los mapuche siempre tuvieron el pelo largo en tiempos de guerra, pero la evidencia histórica avala esta tesis.

  • "Eran tres, pero ya están muertos"

    "Eran tres, pero ya están muertos"

    El sargento Agustín González del fuerte Villarrica, irrumpe heroicamente en medio del bosque para salvar a la mujer del capítán Uriondo, que es atacada por os indios en medio del asalto a su caravana.

  • Fotos de los capítulos

    Fotos de los capítulos

  • Viajando al Siglo XVI

    Viajando al Siglo XVI

    Acompañamos al equipo de producción de "Sitiados" en las grabaciones de la serie y conversamos con sus protagonistas y realizadores, tanto en el sur como en el fuerte a escala real construido en Santiago.

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