Solo un 37% verifica la información entregada: Estudio revela cómo la IA cambia la forma en que niños y jóvenes estudian

Los adolescentes ya no solo usan la inteligencia artificial: la incorporan para aprender, investigar y resolver problemas. El desafío ahora es saber cuándo confiar en ella y cuándo cuestionarla.

TVN

Martes 6 de octubre de 2026

Durante años, la conversación sobre tecnología y niños estuvo centrada en cuánto tiempo pasaban frente a una pantalla. Hoy, el escenario cambió. La inteligencia artificial ya forma parte de la manera en que muchos adolescentes buscan información, estudian y resuelven dudas, abriendo un desafío distinto para la educación: no se trata solo de enseñarles a usar la tecnología, sino de enseñarles a pensar frente a ella.

La IX Radiografía Digital de Niños, Niñas y Adolescentes 2026 muestra que 66% de los adolescentes declara utilizar ChatGPT. Entre quienes utilizan herramientas de IAl, 80% señala que lo hace principalmente para aprender, resolver dudas, hacer tareas o investigar temas de interés. Al mismo tiempo, 59% reconoce que en su colegio sus compañeros utilizan chats de IA para hacer trampa en tareas o trabajos, mientras que solo 37% afirma verificar la información que estas herramientas entregan.

Los datos muestran que la discusión ya no puede reducirse a si los adolescentes utilizan o no inteligencia artificial. La pregunta es qué tan preparados están para utilizarla con criterio.

“El desafío ya no es enseñarles a los niños a usar la tecnología, porque eso lo hacen con enorme naturalidad. El verdadero desafío es enseñarles a cuestionar lo que encuentran en ella. Frente a la inteligencia artificial y a la cantidad de información que reciben diariamente, necesitamos formar estudiantes capaces de preguntar, contrastar fuentes y tomar decisiones por sí mismos. La tecnología puede entregar una respuesta en segundos, pero aprender a distinguir si esa respuesta es correcta sigue siendo una habilidad que debemos desarrollar”, señala Felipe González, director de E. Media del Colegio Manquecura Ciudad del Este.

De usuarios a protagonistas de la IA

La relación de los adolescentes con la inteligencia artificial también obliga a cambiar la mirada adulta. No son simplemente futuros usuarios de estas herramientas: ya las están incorporando a su vida cotidiana para aprender, crear y resolver problemas.

Por eso, el desafío no pasa únicamente por restringir su utilización. En el ámbito educativo, el foco está cada vez más en desarrollar capacidades que permitan utilizarlas de manera consciente: formular buenas preguntas, reconocer que una IA puede equivocarse, contrastar una respuesta con otras fuentes y entender cuándo utilizarla como apoyo y cuándo el aprendizaje requiere resolver un problema por cuenta propia.

La diferencia es importante. Un estudiante que sabe pedirle una respuesta a una herramienta tiene acceso a información; uno que sabe evaluar esa respuesta desarrolla una habilidad que puede utilizar incluso cuando cambie la plataforma o la tecnología.

¿Qué deberían aprender los niños frente a la IA?

Para las familias, esto también abre una conversación distinta. Más que preguntar solamente cuánto tiempo pasan conectados, puede ser útil preguntar para qué están utilizando la tecnología y cómo deciden si lo que encuentran es confiable.

Preguntas como “¿de dónde viene esta información?”, “¿cómo podemos comprobarla?” o “¿qué otra fuente dice lo mismo?” pueden ayudar a desarrollar ese criterio. También es importante conversar sobre qué información personal se entrega a estas plataformas y qué consecuencias puede tener compartir determinados contenidos.

La ciudadanía digital, en este contexto, ya no consiste solamente en aprender a comportarse en internet. También implica aprender a tomar decisiones en un entorno donde las máquinas pueden producir información, imágenes, textos y respuestas en cuestión de segundos.

El objetivo, entonces, no es que los niños sepan más que la tecnología, sino que sepan qué hacer con ella. Porque mientras la inteligencia artificial avanza y se vuelve cada vez más accesible, una de las habilidades más importantes que puede desarrollar un estudiante es también una de las más humanas: detenerse, dudar, preguntar y pensar antes de dar una respuesta por cierta

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