El fin del confuso A+: Chile estrena nueva etiqueta energética para refrigeradores con mayor detalle para medir el gasto de luz
Impulsada por la Ley de Eficiencia Energética (21.305), la nueva normativa reemplaza las confusas categorías superiores por un sistema único y estricto.
Viernes 6 de noviembre de 2026
El impacto de la energía en el presupuesto mensual de los chilenos alcanzó un punto crítico, obligando a reestructurar la forma en que el país mide el consumo de sus aparatos. En respuesta a las sostenidas alzas tarifarias, Chile implementó una radical actualización en su etiquetado de eficiencia energética, abandonando el obsoleto sistema de "A+" para adoptar una estricta escala de la A a la G que promete transparentar el gasto real de los electrodomésticos.
El histórico encarecimiento de la electricidad aceleró esta transición normativa. Según las proyecciones del Informe de Política Monetaria (IPoM) del Banco Central de Chile, las tarifas eléctricas acumulan incrementos escalonados que superan el 60% entre fines de 2023 y 2025, y el IPoM proyecta un 30% adicional hacia fines de este año, esta modificación en la nomenclatura del etiquetado de refrigeradores se vuelve una práctica de contención necesaria.
La antigua etiqueta había perdido toda efectividad práctica para el comprador. El avance tecnológico provocó que la inmensa mayoría de los productos se agruparan en las categorías A+, A++ y A+++. Esta saturación en la cima de la escala generaba una falsa sensación de ahorro, impidiendo al usuario diferenciar qué equipo era genuinamente más eficiente frente a otro de características similares en el mismo pasillo del supermercado.
"Estamos frente a un avance crucial en materia de transparencia, ya que el sistema anterior había cumplido su ciclo. En un contexto de alzas eléctricas, el consumidor necesita información honesta. Esta escala empuja a la industria a innovar, permitiendo a las personas identificar qué electrodoméstico gasta menos y tomar el control de su consumo", explica Teresa Cruz, Brand Manager de Home Appliances Solutions de LG Electronics Chile. "
El nuevo sistema, homologado con los exigentes estándares de Europa, es drástico y realista. Un producto que hasta ayer ostentaba la categoría máxima "A+++", hoy podría ser reclasificado perfectamente como "B" o "C". Este reescalamiento no significa que el aparato haya empeorado su rendimiento, sino que la vara de medición se elevó considerablemente para dejar espacio a futuras innovaciones tecnológicas verdaderamente disruptivas.
Además del cambio cromático del verde (A) al rojo (G), el sello incorpora un código QR escaneable. Un reciente estudio de comportamiento del consumidor de McKinsey & Company sobre sostenibilidad (ESG) confirma que el 70% de los compradores actuales basa su decisión en datos trazables y certificaciones claras. Al escanear el código, los chilenos acceden a una base pública con el consumo exacto en kWh/año.
La primera fase de esta normativa apunta directo al corazón de la cocina, abarcando refrigeradores y congeladores, para luego expandirse al resto del hogar. Al transparentar el gasto real, el mercado nacional levanta una barrera natural contra la importación de tecnología ineficiente. Alinear el consumo doméstico con las metas de la Ley 21.305 demuestra que proteger el planeta comienza, invariablemente, por proteger las finanzas de los ciudadanos.