Un desastre cíclico: Las advertencias que debe enfrentar Chile ante el cambio climático
Las lluvias pueden favorecer los incendios del verano, mientras que los suelos afectados por el fuego quedan más expuestos a futuros aluviones.
Viernes 23 de octubre de 2026
Lluvias intensas, tormentas eléctricas, granizos y aluviones han marcado los últimos días en Santiago. Pero más allá de las emergencias inmediatas, existe una amenaza menos visible: los fenómenos climáticos extremos pueden generar condiciones que aumentan el riesgo de nuevas catástrofes.
El Dr. Jorge Leiva, jefe de carrera de Ingeniería Civil en Medio Ambiente y Sustentabilidad de la Universidad Bernardo O’Higgins (UBO), explica que estos episodios ocurren en un escenario de calentamiento global que intensifica determinados riesgos. Por cada grado de aumento de temperatura, la atmósfera puede contener cerca de un 7% más de vapor de agua, favoreciendo precipitaciones más intensas cuando se dan las condiciones meteorológicas necesarias.
“El clima se ha vuelto más extremo y menos predecible, y pasa de un extremo a otro en poco tiempo. La ciencia lleva años advirtiendo que este es uno de los efectos del cambio climático, y hoy lo estamos viviendo”, señala el académico, en el marco del Día Mundial contra el Cambio Climático, que se conmemora el 24 de octubre.
El efecto dominó de los desastres
Las abundantes precipitaciones favorecen el crecimiento de pastizales que, al secarse durante los meses de calor, se convierten en combustible para los incendios forestales. Un riesgo especialmente relevante de cara al próximo verano, particularmente en las zonas de interfaz urbano-forestal entre Valparaíso y La Araucanía.
A su vez, cuando un incendio destruye la vegetación de una ladera, el suelo pierde parte de su capacidad de retener agua y resistir la erosión, aumentando el riesgo de aluviones frente a nuevas lluvias intensas. Lo ocurrido recientemente en Las Condes, donde las precipitaciones afectaron una ladera previamente incendiada, ilustra esta problemática. “Los riesgos ya no llegan por separado, se van encadenando, y ese es uno de los grandes desafíos que tenemos como país”, advierte Leiva.
Para el especialista, las recientes emergencias también evidencian las debilidades de la infraestructura urbana. “Nuestras ciudades se diseñaron con el clima del pasado”, sostiene, apuntando a la insuficiencia de los sistemas de evacuación de aguas lluvias, la impermeabilización del suelo y la construcción en zonas de riesgo.
Aunque Chile cuenta con instrumentos como la Ley Marco de Cambio Climático y el Atlas de Riesgos Climáticos, el desafío es traducir ese conocimiento en acciones concretas: infraestructura adaptada a escenarios futuros, sistemas de alerta temprana, planificación urbana y restauración de vegetación nativa. “En el diagnóstico no llegamos tarde, pero en la implementación sí”, afirma Leiva. Y concluye: “Este día contra el cambio climático es una buena oportunidad para recordar que prevenir siempre cuesta menos que reconstruir”.