La familia de Max no tenía muchos recursos cuando él era niño, pero su madre siempre lo incentivó a leer. Los libros sobre naturaleza eran sus favoritos y su trabajo actual se relaciona directamente con ese tema, específicamente con los océanos.
Hace dos años, lideró una campaña mundial para terminar con el aleteo de los tiburones, el cual consiste en sacar la aleta del tiburón y botar el cuerpo en el mar. Su apasionante lucha por preservar la fauna marina lo convierte en uno de los 10 chilenos que está cambiando el mundo.
Max trabajó en varias iniciativas ligadas a la conservación en Chile, hasta que recibió un llamado que le daría un giro a su vida.

