El comienzo del primer amistoso de La Roja en la recta final de cara al Mundial de Brasil 2014 sorprendió a todos por los evidentes problemas en la zona defensiva que derivaron en un inesperado 0-2 en favor de Egipto.
Fue un balde de agua fría para los 25 mil espectadores que llegaron hasta el Estadio Nacional. Con una línea de tres conformada por Gary Medel, Gonzalo Jara y Miiko Albornoz, los problemas no demoraron en aparecer. Los trabajos de conexión con los laterales, Mauricio Isla y Jean Beausejour se mantuvieron inconexos, lo mismo que con la dupla encargada de dar corte y juego con Marcelo Díaz y Felipe Gutiérrez.
Pelotazos a las espaldas que obligaban a salir a Claudio Bravo, desajustes, y pérdida de la marca, fueron los tres grandes errores que derivaron en las caras largas.
Y así llegó el primer pecado cobrado. A los 15 minutos la figura visitante, Mohammed Salah, se fue en soledad en demanda de quien será seguramente arquero de Barcelona luego que Gary Medel no lograra conectarse con Charles Aránguiz en una jugada que marcó la explosión de Isla por derecha, por ende, puñalada egipcia y recorrido en demanda del pórtico. Falla que en el Mundial por un David Silva en España o un Arjen Robben en Holanda. ¿Dónde estaba Jara? El líbero también se encontraba en la línea del balón por lo que su cobertura no alcanzó a ser efectiva.
Con el golpe aún rondando en la cabeza vino el siguiente estruendo. A los 15 minutos un pelotazo desde la defensa egipcio encontró a Kamr en soledad tras la descoordinada salida defensiva. Jara, inexplicablemente, se encontraba más arriba que Medel e Isla con una salida impetuosa que permitió la habilitación del delantero. Medel, cumpliendo, se encargó de marca la pauta de la jugada -que exigía offside-, pero Isla quedó atrás. La definición, un lujo: globito perfecto.
¿Dónde estaban las culpas? En la organización y un equipo que se mostró poco compacto hasta la media hora. Si bien tras el descuento de Marcelo Díaz -golazo de volea- La Roja se pareció más a la de la segunda parte de las Clasificatorias, las licencia siguieron dándose aunque sin resultados letales.
Un punto a mejorar con urgencia es, sin Vidal, la intensidad a la hora de cortar las jugadas rivales y así evitar los pelotazos contra una defensa nacional que llegará al Mundial en una versión casi inédita (dos partidos) y donde es sabido se encuentran los principales problemas.

