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La Roja se demoró media hora en tomarle el
pulso al partido. Antes fue sorprendida por el fútbol
asociado del visitante. No fue casualidad que las
dos oportunidades de gol más claras de los
primeros minutos corrieran por cuenta de los peruanos.
Primero fue Andrés Mendoza, sacando un remate
de media vuelta que se fue junto a un palo. Después
lo tuvo Nolberto Solano, pero el portero Nelson Tapia
lo evitó con un achique oportuno.
Eso hasta que Milovan Mirosevic encontró la
pelota y comenzó a imponer su juego en el sector
medio. Ahí apareció Chile, no fue un
vendaval, pero comenzó a llevar peligro y desahogó
su sector defensivo.
Así estaba el partido hasta que apareció
Mauricio Pinilla y desniveló la historia. El
delantero conectó un cabezazo preciso tras
un centro de Rodrigo Pérez desde la izquierda.
El brinco fue espectacular, al mejor estilo de Iván
Zamorano. Le ganó la espalda a los centrales
y la tocó con la frente por sobre el arquero.
Ese gol marcó el trámite del partido.
Claro, porque el segundo tiempo fue de ida y vuelta.
Perú salió a buscar el empate y Chile
llevó peligro mediante rápidos contragolpes.
El ingreso de David Pizarro le agregó fútbol
al mediocampo rojo.
Otra vez comenzó mejor el visitante, pero esta
vez logró reflejarlo en el marcador. Una polémica
jugada, en la que el juez desestimó una falta
sobre Pizarro, terminó con el tanto del equilibrio
parcial. Andrés Mendoza recibió un pase
largo y de media vuelta la puso por sobre el portero
Tapia. Silencio en las gradas del Nacional.
Chile tuvo la virtud de seguir buscando. Impulsados
por los gritos de la gente los jugadores de la selección
se fueron en busca del triunfo. Esa fue la clave,
porque de tanto buscar la Roja encontró el
tanto de la victoria.
Fue idea de Juvenal Olmos. Sí, el técnico
hizo ingresar a Arturo Norambuena y el cruzado le
agradeció anotando el segundo. Llevaba dos
minutos en la cancha y volvió a perforar el
arco peruano con otro cabezazo después de un
tiro libre de Pizarro.
El resto fue sufrimiento. Perú buscó
el empate hasta la desesperación, pero no supo
vencer a Nelson Tapia, que volvió a repetir
la gran actuación de Buenos Aires.
Chile sumó cuatro puntos y se ganó el
derecho a seguir soñando con el Mundial de
Alemania 2006.
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