El romance entre Diego Armando Maradona y la seleción
trasandina está lleno de contrastes, de muchas alegrías
y de penas tremendas. Todo comenzó el 19 de mayo de
1978, en el entrenamiento de la albiceleste cuando el técnico
Cesar Luis Menotti dio a conocer la lista de jugadores convocados
para jugar el Mundial Argentina 1978. Sorpresivamente el 10
quedaba marginado de la fiesta. Fue uno de los momentos más
duros de su carrera.
Diego lloró, sufrió lo inexplicable y decidió
responder con fútbol. Anotó 22 goles en partidos
oficiales en Argentinos Juniors. No habló, pero su
talento bastó para provocar un evidente descontento
de la gente con Menotti. La rabia continuó incluso
después de que ese equipo ganara el torneo y levantara
por primera vez la Copa del Mundo.
Maradona no descansó hasta conseguir su revancha.
Un año más tarde decidió integrarse a
la selección juvenil que viajaría a Japón
para disputar el Mundial de la categoría.
Antes de desembarcar en la nación oriental hizo dos
escalas muy emotivas. La primera (9 de abril) fue en Río
de Janeiro donde conoció a Pelé. La segunda
aconteció en el estadio Monumental, que un año
atrás había visto a la selección dar
la vuelta olímpica. Esta vez se hizo justicia porque
Diego estaba en la formación inicial del equipo que
festejaba la obtención de dicho logro. Maradona se
despachó un espectacular golazo en la derrota contra
un combinado del Resto del Mundo.
Luego de muchas horas de viaje la Selección juvenil
desembarcó en Japón. Los tres partidos de la
ronda inicial fueron en Omiya.
El volante llevó la cinta de capitán y lideró
el equipo con personalidad. En el debut derrotaron a Indonesia
por 5 a 0 con dos goles suyos. Luego vencieron por la cuenta
mínima a Yugoslavia y 4 a 1 a Polonia.
La campaña fue implacable. A estos tres triunfos siguieron
otros. Primero humillaron a los argelinos por 5 a 0. Después
dejaron en el camino a Uruguay (2 a 0) y, en la final, derrotaron
a la Unión Soviética por 3 a 1. Maradona convirtió
6 goles en 6 partidos y levantó por primera vez la
Copa del Mundo.
Nada con España
La transferencia de Maradona desde Boca Juniors al Barcelona
en 1982 era la más cara de la historia. El volante
llegó a España con la presión de demostrar
en el Mndial de 1982 que valía los ocho millones de
dólares invertidos por los catalanes.
Fue un fracaso rotundo. Partió con una derrota ante
Bélgica y siguió con una goleada sobre Hungría
por 4 a 1 con dos goles de Diego. En el tercer partido de
la primera fase derrotaron a El Salvador por 2 a 0. En la
segunda parte del Torneo cayeron ante Italia por 2 a 1 y ante
Brasil por 3 a 1. Maradona fue expulsado en el último
partido.
El triste final
La última imagen que quedó de Maradona dentro
de una cancha en un Mundial se grabó en Estados Unidos,
en 1994. Era el volante caminando por el cesped junto a una
enfermera que lo llevaba al control antidoping que arrojaría
positivo por Efedrina.
"Me cortaron las piernas", dijo al conocer la noticia.
Lo cierto es que venía jugando un buen campeonato.
El equipo, dirigido por Alfio Basile, derrotó a Grecia
por 4 a 0 con un gol de su factura y luego a Nigeria por 2
a 1. Al final de ese último partido fue sorteado para
la fatal muestra médica. La selección argentina
no pudo reponerse del golpe y fue eliminada en segunda fase.