Mientras casi todo el mundo admiraba los movimientos acrobáticos
y la facilidad anotadora de Jordan, hasta que los Bulls no
empezaron a ganar, y a ganar bien, no se empezó a apreciar
realmente el genio baloncestístico que tenía
dentro. Tras perder ante los que luego se proclamarían
campeones de la NBA, los Detroit Pistons, en las Finales de
la Conferencia Este en 1989 y 1990, Jordan y los Bulls alcanzaron
la cima en 1991.
Con un grupo de jugadores estelares a su lado como Scottie
Pippen y Horace Grant, Jordan lideró a Chicago a tres
títulos consecutivos de la NBA desde 1991 a 1993, derrotando
a tres de los más potentes del momento: Los Ángeles
Lakers de Magic Jonhson, los portland Trail Brazers de Clyde
Drexler y los Pistons Suns de Charles Barkkley.
"Michael Jordan es el jugador de baloncesto más
grande de todos los tiempos", dijo el exentrenador (actualmente
en Seatlle) de los Suns, Paul Westphal tras la derrota de
su equipo en las Finales de 1993. "Es el mejor base de
siempre. El mejor escolta y alero de siempre. Y probablemente
esté entre los mejores cinco ala-pivots de siempre.
No creo que ni Michael Jordan pudiera parar a Michael Jordan".
Después de unas largas vacaciones en las que Jordan
cambió el baloncesto por la práctica del béisbol
profesional, decidió regresar a la NBA en marzo de
1995.
El segundo
Desde que los Bulls lo eligieron en 1984 en North Carolina,
pasó de atleta asombroso a vendedor empresarial y luego
al ídolo de todos los basquetbolistas.
Se calculó que Jordan generó movimientos financieros
por más de 10 mil millones de dolares. Se hizo famoso
por su ímpetu, su perseverancia y su competividad.
El mejór ejemplo fue cuando superó una infeccion
viral en el quinto partido de la final de 1997 contra Utah,
llevando a los Bulls a una victoria muy necesaria, aún
cuando sufría deshidratación y estando debil
por una pizza en mal estado.
Una estatua de bronce en la puerta del United Center lo recuerda,
no solo a él sino a todos sus logros y a su contribución
con los Bulls.
El 13 de enero de 1999, un mes antes de cumplir los 36 años,
Jordan entró a la sala de prensa del United Center
vistiendo un traje oscuro. Todos los periodistas y fanáticos
sabían que no podían detenerlo, pero aguantaron
el dolor recordando aquellas maravillosas jugadas, tiros y
volcadas, a las cuales introducía sacando la lengua
hacia un costado.
"Este es un momento perfecto para dejar el juego".
"Pensé en decir sólo dos palabras: me
voy. Pero creí que les debía a los aficionados
más que eso".
"Estoy psicológicamente agotado".
"Traté de ser el mejor basquetbolista que pude,
pero ya no encuentro desafíos"
"Estoy 99.9 por ciento seguro de que no volveré
a jugar. No digo 100 porque el porcentaje restante me lo guardo
para mí".
"Simplemente voy a disfrutar la vida y hacer cosas que
no hice antes. Como criar a mis hijos de la mejor manera posible,
que como todos saben es más difícil que jugar
al basquetbol".
Pero no fue definitivo
En 2001 Jordan volvió a encantar al mundo de la NBA
con un nuevo retorno a la actividad. Esta vez fue a los Wizards
de Washington, club en el cual tiene participación
económica y deportiva.
Su regreso a la cancha fue lento pero en ascenso. Tras algunos
tropiezos se comenzó a notar la mano del "Aéreo"
quien comenzó a anotar y tuvo a los Wizards muy cerca
de llegar a los play offs. Una lesión en la rodilla
lo obligó a abandonar la temporada.
Aunque tiene contrato por toda la temporada 2002-2003, Jordan
aún está en la duda si seguirá jugando
o no. Por lo pronto, está utilizando una plantilla
que le permite jugar más cómodo. El mundo entero
lo quiere ver de nuevo.