El talento de Maradona quedó en evidencia mientras
jugó por Argentinos Juniors. Sus goles y sus endemoniadas
gambetas despertaron el interés de varios clubes, tanto
en Argentina como en Europa. El Barcelona ya lo quería
y River le hizo una oferta nada despreciable. Si aceptaba
pasaba a ser el jugador mejor pagado de los Millonarios, incluso
por sobre la figura ilustre del portero Ubaldo Fillol.
Nada de eso importaba. El corazón de Diego estaba
en otra parte, en la Bombonera. El probleme era que Boca juniors
estaba quebrado, no tenía un peso para pagar por su
pase. El lazo había comenzado antes, un día
en que la barra del club xeneize ovacionó a Maradona
a pesar de que les había anotado cuatro goles.
La presión del jugador pudo más que el dinero.
Tras largas negociaciones Argentinos Juniors accedió
a prestarlo a Boca a cambio de cuatro millones de dólares
y seis jugadores. Por lo menos eso decía el contrato.
Maradona debutó el domingo 22 de febrero de 1981 con
dos goles frente a Talleres de Córdoba. El 12 de abril
jugó el primer clásico. En una noche lluviosa
derrotan a River en la Bombonera por 3 a 0 con un golazo suyo.
Al final de la temporada el equipo ganó el título,
se adjudicó el Campeonato Metropolitano.
El 10 jugó 40 partidos por Boca y anotó 28
goles. Nació de esa forma un amor tan profundo y desinteresado
que abmbas partes nunca más se olvidaron, a pesar de
la distancia. La única frustración de su primer
paso por Boca fue no haber podido disputar la Copa Libertadores
de América.
En 1982 el dinero terminó por imponerse y Diego pasó
a las filas del Barcelona a cambio de ocho millones de dólares.
Comenzaría entonces su etapa europea.
El hijo pródigo
Luego del recordado doping por Efedrina, que lo dejó
fuera del Mundial de 1994, debió cumplir quince meses
de castigo. Lo creyó todo perdido, estuvo muy cerca
de anunciar su retiro, pero al final terminó firmando
otra vez por Boca. Descartó de paso una propuesta de
Pelé, que le ofreció ser jugador y técnico
del Santos.
Entre 1995 y 1997 Maradona jugó 31 partidos y anotó
7 goles. Todo terminó con un nuevo control antidoping
positivo, justo en la primera fecha del Torneo de Apertura,
el que sería su despedida.
Del Maradona xeneize sólo quedó el hincha,
ese que asiste a menudo a su palco en el Bombonera para sufrir
y gritar como el resto de los fanáticos.